De Franklin a Donald, por Javier Otaola
- Diccionario subjetivo

- hace 2 días
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De Franklin D. Roosevelt a Donald Trump

El orden basado en normas posterior a la Segunda Guerra Mundial ha sido demolido por Donald Trump. En cierto modo, en el ámbito de las relaciones internacionales volvemos al s. XIX y al mundo de los Imperios. Si los Estados Unidos pueden ignorar descaradamente el Derecho Internacional eso significa que otros Estados, también poderosos, pueden hacerlo con la misma desfachatez: Rusia ha invadido Ucrania dos veces y mantiene una guerra de agresión que dura ya cuatros años... y China ha militarizado el mar de China Meridional amenazando a Taiwán, territorio histórico de la China imperial. Estados Unidos, por boca de Donald Trump han amenazado públicamente con hacerse con Groenlandia «por las buenas, o por las malas», despreciando el pacto de no agresión entre naciones amigas de la Alianza Atlántica, o sea, despreciando a la OTAN y a todos sus aliados.
La Conferencia de Yalta que tuvo lugar en el antiguo Palacio Imperial de Livadia, en Yalta (Crimea) antes de terminar la Segunda Guerra Mundial, del 4 al 11 de febrero de 1945, permitió que Iósif Stalin, Winston Churchill y Franklin D. Roosevelt dividieran Europa en bloques rivales para salvaguardar el status quo, en aras de lograr una paz duradera, aunque fuera una paz armada. El acuerdo funcionó porque sirvió a los intereses mutuos y porque, tras la bomba atómica la Humanidad entró en una época de miedo apocalíptico en la que un conflicto mundial podría significar la extinción de la Civilización.

La naturaleza del liderazgo actual de Estados Unidos ha cambiado. La democracia más poderosa del mundo no está ya presidida por un estadista como Franklin D. Roosevelt, ahora está presidida por un "tratante": empresario multimillonario, con varias quiebras en su haber y una personalidad lenguaraz y confrontacional, con muy poca amabilidad, escasa estabilidad emocional, y un narcisismo patológico. Trump ha ampliado con su verborrea, gestos y decisiones la doctrina Monroe, que ahora se ha convertido en «América para los norteamericanos».
El Mundo emergente, en este momento, ofrece incertidumbre y conflictos entre potencias nucleares, menos cooperación frente a amenazas globales y un sistema estructuralmente incapaz de controlar los riesgos que genera.





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