La deriva de Trump y la Ilustración oscura, por Javier Otaola.
- Diccionario subjetivo

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[Curtis Yarvin]
En 2007 el ingeniero informático Curtis Yarvin (n.1973), lanzó su propio blog, Unqualified Reservations, en el que desarrolla su teoría «neorreaccionaria», que fusiona el espíritu de la ingeniería moderna y la herencia histórica del pensamiento predemocrático de la Antigüedad. En 2020 desarrolla la idea de que la democracia es un experimento político fallido al que hay que poner fin (sic), ideología que parece entusiasmar a Donald Trump. Fue el filósofo Nick Land quien bautizó la ideología neorreaccionaria de Yarvin con el nombre paradógico y provocador de "Dark Enlightenment" (Ilustración oscura) atrayendo con ese banderín ideológico a políticos del círculo próximo de Donald Trump, a los que les atrae la "oscuridad", como Steve Bannon, o el Vice President JD Vance.
Curtis Yarvin en una entrevista reciente (2025) no ha tenido reparo en declarar: “Se necesita una dictadura corporativa para reemplazar a una democracia moribunda”. Hoy, Yarvin no es una figura marginal o excéntrica, sino que está en el centro de la guerra ideológica como oráculo del ‘MAGA Universe’.
En este segundo mandato, Trump, después de haber apoyado el asalto armado al Capitolio que provocó cinco muertos, ha indultado a sus autores materiales, entre ellos al líder de los Proud Boys, Henry "Enrique" Tarrio condenado a 22 años de cárcel. Donald se ha radicalizado y ha desplegado en 2025 una hiperactividad llamativa, interviniendo militarmente en múltiples objetivos, con campañas que abarcan desde ataques en África, Siria, e Irán, hasta una ofensiva prolongada en rutas marítimas del Caribe y el Pacífico bajo el argumento de combatir el narcotráfico para finalmente proceder manu militari al secuestro de Maduro, y tomar el control del país pactando con la "chavista demócrata" Delcy Rodríguez. Según datos del Armed Conflict Location and Event Data Project (ACLED) la administración Trump autorizó al menos 626 ataques aéreos en el año 2025, superando el total de 555 lanzados durante los cuatro años completos de Joe Biden.
No contento con todo ese activismo militar, con el nuevo año se ha comprometido a convertir Groenlandia, territorio de Dinamarca, en parte de Estados Unidos, declarando que lo hará “por las buenas” o “por las malas”. No sólo eso, Trump ha dicho, sin empacho ni vergüenza, que él solamente está limitado por su “propia moralidad” (sic), y que no se somete a ninguna otra Ley. No menciona siquiera la Constitución de los Estados Unidos ni por supuesto el derecho internacional..., con ese desafío desprecia el orden jurídico-político que se estableció después de la Segunda Guerra Mundial. Por otro lado, hablar de la moralidad de Donald Trump, a la vista de su turbia trayectoria personal, empresarial y política es un absurdo y una contradicción in terminis. Con semejante proclamación, urbi et orbi, viene a hacer honor a su nombre. Donald o Dòmhnall es un nombre masculino de origen gaélico/escocés que proviene de Dùn (mundo, fortaleza) y val (poderoso, gobernante), lo que puede traducirse como "gobernante del mundo" o "líder mundial". Ese es el sueño húmedo de Trump.
Cuando el hombre que ocupa la máxima magistratura del país más poderoso del Mundo, dice que su voluntad está por encima de cualquier ley nacional o internacional y que puede imponerse por las buenas, o por las malas está hablando de la violencia. Esa declaración no es simplemente una baladronada, es reclamarse titular de un carisma personal que está por encima de toda Ley, como lo han hecho todos los autócratas que ensangrentaron el pasado siglo.

La democracia, el multilateralismo y la responsabilidad de los liderazgos definieron el orden de la posguerra tras la derrota del Eje. Donald Trump, un personaje que no deja de ser una especie de Gil y Gil en la Casa Blanca, está a punto de acabar con todo eso. Las excusas con las que quiere invadir Groenlandia, son manifiestamente huecas ya que Estados Unidos tiene en Groenlandia nada menos que la base espacial de Pituffik, que podría ampliar según sus necesidades sin amenazar la soberanía danesa y sin ninguna invasión.
Europa no puede ignorar la amenaza que significa el intervencionismo imperial de Donald Trump, y la tácita incitación a que otras superpotencias con ambiciones imperiales (Rusia, China...) puedan adoptar la misma política. ¿Con que argumentos podría USA reprochar a China la invasión de Taiwán que históricamente ha sido parte de China? ¿En qué quedan los cimientos de nuestra seguridad y los valores con los que Occidente derrotó los totalitarismos del s. XX?
El segundo mandato de Donny Trump se ha caracterizado por amenazas agresivas y actos de violencia militar contra objetivos extranjeros, llevados a cabo sin informar al Congreso y sin solicitar su aprobación previa tal y como impone el Artículo I, Sección 8, Cláusula 11 de la Constitución Americana. El Congreso financia y controla las fuerzas armadas, limitando la capacidad del presidente para mantener tropas sin su consentimiento. En menos de un año, el segundo gobierno Trump ha bombardeado siete países, más que en todo su primer mandato. Entre los objetivos no solo figuran enemigos como Irán y Venezuela, sino también un país amigo como Nigeria, sobre el que el gobierno lanzó misiles Tomahawk –supuestamente para atacar a militantes del Estado Islámico– el día de Navidad. “Tenemos que ganar las [elecciones] de mitad de mandato [10/2026] porque si no ganamos... Encontrarán una excusa para destituirme. Me van a destituir.” Ha dicho Trump.
Las próximas elecciones USA de "medio mandato" al Congreso y al Senado en noviembre de 2026 van a ser históricas, para bien o para mal.




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