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A propósito de la Francmasonería, por Javier Otaola



Salutación...y agradecimiento en el 300 Aniversario de las Constituciones publicadas en 1723 y redactadas por James Anderson y Teófilo Desaguliers.


Dedicatoria, a Teófilo Desaguliers redactor del artículo 1 de las Constituciones (Estatutos) de la Francmasonería, por encargo de la Gran Logia de Londres y de Westminster.



[La Gran Arquitecta del Universo]





1.- Sobre el nombre de la francmasonería y sus connotaciones. La palabra «masonería» o «francmasonería» ha perdido el sentido etimológico originario que tenía en la Edad Media entre los hablantes de lengua española. El término 'masón' o 'francmasón' hace referencia a la palabra española mazón o mazonero[1] , expresión de la que queda constancia en apellidos de origen medieval, o en documentos gremiales que nombran a aquellos que trabajaban con el mazo en la tarea de tallar piedras para la construcción. La larga presencia árabe en la península y sus habilidades constructivas dieron lugar, en los orígenes del castellano, a la palabra «al-bañil» cayendo en desuso el apelativo de mazón, mazonero, mazonería, de modo que en adelante ese étimo del que surge masón o masonería perdió su sentido originario y ganó un significado diverso. A día de hoy la palabra «masón» para muchos parece referirse a una especie de adscripción –algo así como «mormón»– que podría relacionarse erróneamente con una doctrina. Pero el mismo término de masonería desmiente esa idea: nos encontramos ante un vocablo que tiene su origen en la práctica de una actividad en un «saber hacer».


En otras lenguas el nombre de francmasonería sigue relacionado con su origen –gremial y constructor–; mason, en inglés o en francés maçon significa, como siempre, constructor o albañil; en esos países, cuando nos referimos a la masonería moderna o especulativa es preceptivo denominarla freemasonry[2] o francmaçonnerie para no confundirla con masonry o maçonnerie, palabras de uso común para referirse a contratistas de obra, albañiles y trabajadores de la construcción.

En alemán, lo que llamamos francmasonería se denomina freimaurer, es decir libre constructor de muros o paredes; en italiano se usa el término libero muratore, (libre constructor de paredes) para referirse a la francmasonería.



2.- La masonería es un método, y no una doctrina.

La masonería no es una doctrina, sino una labor, un arte, un oficio, una actividad, un método, y cada persona en masonería puede tener legítimamente sus propias doctrinas, común o no con las de sus hermanos y hermanas de logia. Si la masonería fuera en efecto una ideología acabada, o una doctrina, no se llamaría masonería sino «masonismo», del mismo modo que se denominan las ideologías políticas o religiosas: cristianismo, nacionalismo, socialismo, ateísmo…, y los afiliados a una logia no seríamos masones o masonas sino «masonistas». —No es el caso.

La francmasonería no es, según mi experiencia, una doctrina ni una religión, ni una militancia política, ni una secta filosófica, ni un simple club, ni tampoco una asociación cultural, aunque siempre está en riesgo de conformarse con ser simplemente eso y quedar por debajo de su mejor posibilidad.





Y ese hacer tiene dos características definitorias.


—Un marco ético compartido que define unos linderos o landmarks más allá de los cuales no es posible una sociabilidad constructiva. Bondad, Honor, Lealtad, Probidad.


—Un contenido iniciático. o sea educativo, que se practica mediante la representación y la hermenéutica de unos ritos sucesivos que evocan el proceso de formación del Aprendiz de constructor, del Compañero y del Maestro. Esos tres ritos están diseñados para provocar una serie de reflexiones, conversaciones y diálogos que nos invitan a empuñar las herramientas de nuestra propia construcción, o sea, quieren servir para que cada uno en algún momento pueda extrañarse de sí mismo y de su identidad mundana, y así pensarse repensarse de la manera más libre que le sea posible, respondiendo así a esas preguntas existenciales: ¿Quién soy? ¿Qué he hecho hasta ahora para llegar a ser el que realmente soy? ¿Cuál es el hacer que mejor responde de ahora en adelante, en medio de mis circunstancias, a la construcción de mi más genuina posibilidad?



3.- ¿En qué consiste la masonería? El término francmasonería necesita otra precisión: puede referirse al menos a dos realidades distintas.

a) Al conjunto de asociaciones, que se adjetivan de tal manera, que conforma la institucionalidad masónica, con sus nombres históricos, organizaciones, logias, y Grandes Logias. Este concepto se queda en la superficie histórica o sociológica de la sociabilidad masónica.


b) La masonería, en su esencia, es un camino iniciático individual, una experiencia de transformación. Esta acepción es la más interesante. Las referencias institucionales son sólo sociología o historia de la Masonería, pero lo importante es llegar a entender cuál es la satisfacción, el logro, la diversión, el placer que nos produce "hacer masonería".





4.- El marco ético que delimita la posibilidad de la sociabilidad masónica.


Hacer masonería requiere un marco de referencia que haga posible la sociabilidad masónica que se define de una manera muy precisa en el artículo primero de las Constituciones de los Francmasones, redactado por el pastor Teófilo Desaguliers [3], en 1723, así se explicita en ese Artículo primero:


«1. Sobre Dios y la Religión. Un masón está obligado por su condición a obedecer la Ley moral, y si él comprende bien el Arte, jamás será un ateo estúpido, ni un libertino irreligioso [desideratum]. Pero, aunque en los tiempos antiguos los masones fueron obligados a pertenecer en cada país a la religión de ese país o de aquella nación, cualquiera fuera, se ha considerado ahora como más expedito someterse [obligación] a dicha religión que todos los hombres aceptan, dejando a cada uno su particular opinión, y que consiste en ser Hombres buenos y leales u Hombres de honor y probos,[religación ética] cualesquiera sean las denominaciones o creencias que pudieran distinguirlos; de este modo, la masonería llega a ser el centro de unión y el medio de asegurar una verdadera amistad entre personas que de otra manera habrían permanecido, [de suyo], perpetuamente separadas».[4]



La sociabilidad masónica precisa un marco ético, que se dibuja con las 4 virtudes angulares: bondad, lealtad, honor y probidad. El respeto a ese marco crea un espacio en el que los hermanos y hermanas de la Logia pueden reconocerse como tales, cualquiera que sea la denominación o creencias particulares de cada uno– y de ese modo constituir un Centro de la Unión, basado en la metáfora constructiva, más allá de sus creencias y opiniones particulares.


«Ser hombres buenos y leales u hombres de honor y de probidad» , no implica un acto de fe, sacramental o teúrgico, sino más bien una reflexión ético filosófica, en sentido lato, sobre nuestro ser, —donde cada uno puede apoyarse, o no, en una determinada fe religiosa—, en relación con otros varones y mujeres, con los que nos encontramos en nuestra pura común humanidad; el método masónico nos descubre el carácter constructivo y transformador de nuestros actos y de nuestras elecciones particulares. Ese encuentro con los otros es el camino para, a la postre, encontrarnos con nosotros mismos.






5.- ¿Dentro de ese marco ético cuál es el trabajo, o sea, ¿qué se hace en la Logia?


La Logia es una forma de sociabilidad enmarcada en unos linderos éticos, y además un grupo iniciático y una sociedad de pensamiento.


¿Qué significa iniciación?: «1. 'Empezar' e 'introducir(se) en el conocimiento o práctica de algo'», define el Diccionario panhispánico de dudas.

La Logia nos inicia en la hermenéutica — o sea, en el arte de interpretar— del simbolismo existencial de los tres grados constructivos: aprendiz, compañero y maestro.

Iniciarse es descubrirse y desplegar nuestras posibilidades realizándolas; iniciare, en masonería, es una forma consciente y gradual de asumir nuestra realidad humana, esa que, de suyo, da de sí.


La iniciación masónica es un proceso de aprendizaje —en permanente diálogo con todos— para aprender a interpretar los símbolos y los actos humanos.


He dicho.


 

[1] —Mazonar — (del antig. «mazón», del fr. «maçon», albañil; ant.) tr. *Construir obras de albañilería: mazonar. (Del ant. mazón, y este del fr. maçon, albañil). tr. ant. Hacer obras de mazonería. Mazonería — sustantivo femenino 1 Construcción: Obra de mampostería. 2 Obra o labor que resalta sobre un plano. Sinónimo: mazonería (de «mazonar») 1 f. Constr. Obra de cal y canto. 2 Obra en relieve. 3 (ant.) Bordado de oro o plata en realce. Mazonado — adjetivo Heráldica: Se aplica a la figura que representa en el escudo la obra de sillería: mazonado, a 1 Participio adjetivo de «mazonar». 2 Heráld. Se aplica a la figura que representa obra de sillería: mazonado, da. (Del part. de mazonero — (de «mazonar»; Ar.) m. Albañil: mazonero. (De mazonar). m. Ar. albañil. Mazonadura — mazonadura. f. ant. Acción y efecto de mazonar. Mazonera — (de «mazonar»; ant.) f. Arq. Recuadro mazonado — mazonado, da (Del part. de mazonar). adj. Heráld. Dicho de una figura: Que representa en el escudo la obra de sillería. Mazonadura — f. ant. Acción y efecto de mazonar. Mazonería — (De mazonar). 1. f. Fábrica de cal y canto. 2. Obra de relieve. 3. ant. Bordado de oro y plata de realce. 4. ant. Conjunto de varias piezas de plata u oro que se hacían para el servicio de las iglesias. Mazonero — (De mazonar). m. Ar. albañil. [2] Un freemason/muratore (Oxford Shorter Dictionary) viene definido como ‘un constructor y trabajador de la piedra; un trabajador que escuadra y pone la piedra en el edificio´. [3] John Theophilus o Jean Theophile Desaguliers (La Rochelle, 12 de marzo de 1683 — Londres, 29 de febrero de 1744) clérigo, ingeniero y francmasón, nacido en Francia, pero educado y naturalizado inglés desarrolló su vida y su obra en Inglaterra cuando su familia tuvo que huir de su país por la política de persecución contra los protestantes desarrollada por el Cardenal Richelieu. Estudió en Oxford y en el ámbito universitario se dedicó a popularizar mediante conferencias públicas las teorías newtonianas, y su aplicación práctica. Desaguliers gozó en su carrera profesional del patrocinio de James Bridges, Primer Duque de Chandos. Como francmasón jugó un papel decisivo en la exitosa creación de la primera Gran Logia de Londres y Westminster, llegando a ejercer como Gran Maestro en 1720. Fue además redactor de las Constituciones de la Francmasonería de 1723, junto con el también pastor James Anderson. Desaguliers fue el redactor del artículo 1 de las Constituciones de 1723 donde se define el principio masónico de la Logia como Centro de la Unión. Fue un verdadero intelectual de la época, amigo y colaborador de Newton miembro también de la Royal Society. Ha sido el único que ha recibido la prestigiosa Medalla Copley, —otorgada por la Royal Society—tres veces: En 1734: "En consideración a sus experimentos presentados en la Royal Society" En 1736: "Por sus experimentos realizados durante el año". En 1741: "Por sus experimentos dedicados al descubrimiento de las propiedades de la electricidad". [4] "A Mason is oblig’d by his Tenure, to obey the moral law; and if he rightly understands the Art, he will never be a stupid Atheist nor an irreligious Libertine. But though in ancient Times Masons were charg’d in every Country to be of the Religion of that Country or Nation, whatever it was, yet ’tis now thought more expedient only to oblige them to that Religion in which all Men agree, leaving their particular Opinions to themselves; that is, to be good Men and true, or Men of Honour and Honesty, by whatever Denominations or Persuasions they may be distinguish’d; whereby Masonry becomes the Center of Union, and the Means of conciliating true Friendship among Persons that must have remain’d at a perpetual Distance."

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1 Comment


Javier Lopez
Javier Lopez
Nov 16, 2023

Conceptos precisos buenos para mejor comprender.

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