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Manifiesto Federalistas Vascos

Actualizado: 17 de dic de 2018

FEDERALISTAS DEL PAÍS VASCO




Euskal Herriko Federalisten Adierazpenaren sinatzaileak

2018ko urriaren 23an

Manifiesto federalista del País Vasco

23 de octubre de 2018

EUSKAL HERRIKO FEDERALISTAK

https://federalistak.blogspot.com

Euskal Herriko Federalisten Adierazpenaren sinatzaileak

2018ko urriaren 23an

Manifiesto federalista del País Vasco

23 de octubre de 2018

EUSKAL HERRIKO FEDERALISTAK

https://federalistak.blogspot.com

Quienes firmamos este manifiesto queremos apoyar la reforma federal del Estado como expresión de nuestra defensa del autogobierno vasco, de nuestro compromiso con una España más equitativa y solidaria y con una Europa social y políticamente más cohesionada.


Proponemos la construcción colectiva de una alternativa federal como la mejor forma de articular el poder político en esos tres ámbitos. El proyecto federal es, por encima de todo, una profunda expresión de los ideales democráticos, su mejor realización, especialmente en sociedades en las que conviven identidades y sentimientos de pertenencia diversos. Es garantía de paz política porque pretende la libertad que armoniza de forma respetuosa lo propio y lo ajeno, lo singular y lo colectivo; lo que se pone en riesgo cuando se opta por exacerbar los sentimientos patrióticos.


La salud y robustez de nuestra democracia resulta indisociable de la existencia de una sólida estructura de autogobiernos territoriales. Y a la inversa, sin que pueda imaginarse una sin otra. Por ello, consideramos graves tanto la pretensión de una creciente centralización del Estado como los intentos de ruptura del mismo porque ponen en riesgo la estabilidad democrática.


El proyecto federal requiere ser alimentado permanentemente por una ‘cultura’ federal. Exige la asunción de un sentimiento compartido de responsabilidad; que cada persona se sienta responsable de los intereses de las demás y del conjunto de la sociedad. El espíritu federal requiere reconocer lo que tenemos en común y querer preservarlo, defender la voluntad de estar juntos, porque así estamos y estaremos mejor. Este es también el espíritu de la integración europea. Hemos avanzado mucho en la construcción de esa ‘cultura’ federal, pero es mucho, todavía, el camino que nos queda por recorrer en una tarea colectiva.


Propugnamos un autogobierno amplio y profundo, fundamentado en la lealtad recíproca. Que se asiente sobre la equidad en la relación entre los distintos territorios y en la equilibrada articulación del conjunto del sistema. Que tenga como fundamento la solidaridad y cuyo complemento sea la responsabilidad en la gestión de los recursos que cada comunidad recibe.


El Estatuto de Autonomía, en el marco de la Constitución de 1978, dota al País Vasco de un autogobierno que, por primera vez, merece tal calificativo. Esta Constitución ha establecido un sistema de autonomías territoriales sólido y duradero, asimilable al de los países federales de más larga tradición en el mundo democrático, lo que demuestra la importancia de la actual experiencia de autogobierno.


Todo sistema político necesita ajustes periódicos. El reconocimiento del enorme logro histórico que supone el actual autogobierno no puede hacernos ignorar los problemas en su funcionamiento. La importancia de lo logrado hasta ahora no debe ser motivo de autosatisfacción paralizante. Por ello, consideramos indispensable la reforma constitucional. Hay que afrontar los problemas y tratar de darles la mejor solución. Negarse a ello pondrá en riesgo la estabilidad y la salud del sistema en su conjunto.


En su configuración actual, la Constitución no puede garantizar el funcionamiento adecuado del sistema autonómico porque carece de los elementos necesarios para su buen gobierno (estructura y método eficaz de relaciones intergubernamentales, adecuada delimitación de las competencias respectivas o principios claros y efectivos para la

distribución de recursos financieros, entre otros). Elementos que en las federaciones más

sólidas se han demostrado esenciales para garantizar la estabilidad y la paz política.


Por otra parte, la Constitución contiene elementos extraños a los sistemas federales que resultan contraproducentes y fuente de importantes problemas. Muy destacadamente, la ambigüedad en la distribución de competencias en los estatutos de autonomía –que provoca, entre otros, el interminable conflicto sobre las transferencias- y la reserva al Estado de la determinación de “lo básico” como columna vertebral de la distribución del poder, que deja en sus manos la determinación en cada momento de hasta dónde llega su capacidad de intervención. El resultado es un nivel de conflictividad sin parangón en ningún otro sistema federal, provocando fuertes tensiones políticas y propiciando la

descalificación del sistema por quienes alientan la ruptura.


Para que sea exitosa, la reforma debe aprender de las mejores experiencias. No es una

cuestión nominal. Lo que importa no es cómo se defina el sistema de autonomías territoriales o cómo lo llamemos, sino su fundamento político, las técnicas que incorpore y las experiencias en que se inspire. El mejor referente lo constituyen los países federales políticamente cercanos, como Alemania, Suiza, Canadá o Austria. Cada uno con sus peculiaridades garantizan la estabilidad, combinando adecuadamente integración (shared rule) y reconocimiento de la diversidad (self-rule).


Pero cada país tiene sus peculiaridades, su propia idiosincrasia, a las que la Constitución debe dar adecuada respuesta. En nuestro caso, es ineludible el reconocimiento de peculiaridades y especificidades, de ‘asimetrías’, que también tienen acogida en sistemas federales clásicos. Sistema federal no es sinónimo de uniformidad absoluta. Pero las singularidades deben tener sólido fundamento y no pueden afectar a la coherencia del conjunto del sistema ni a la equidad en el trato a las distintas comunidades que lo integran, porque, de lo contrario, se convierten en fuente de inestabilidad.


La reforma de los elementos esenciales del autogobierno territorial, la resolución de sus más importantes problemas de forma eficaz, exige la reforma de la Constitución. Es una condición previa y necesaria para una más idónea configuración del autogobierno del País Vasco, garantizando, al tiempo, la estabilidad del sistema político español en su conjunto, la salud democrática y el reconocimiento de nuestra personalidad. Pretender hacerlo a través de la reforma del Estatuto de Autonomía, al margen o en lugar de aquella, es una vía de corto recorrido que malgastaría infructuosamente energías políticas y generaría frustración en la sociedad vasca.

13.Quienes firmamos este manifiesto no queremos vernos embarcados en procesos y objetivos inviables abocados al fracaso, ni malgastar inútilmente nuestras energías en salidas que generan la fractura interna de nuestra sociedad, polarizándonos en dos partes enfrentadas de forma irreconciliable y situándonos políticamente al borde del abismo. A nuestro juicio, las propuestas de ruptura no son –no pueden ser- la mejor vía de defensa de los intereses de la sociedad vasca.

14.Una reforma constitucional en este sentido federal y la consiguiente reforma del autogobierno en línea con lo expresado anteriormente contarían con un importante respaldo de la sociedad vasca, según confirman todas las prospecciones sociológicas que periódicamente se realizan en nuestro país. Por el contrario, las alternativas de confrontación o ruptura son las que obtienen un respaldo considerablemente más débil. La estructura federal es el espacio más favorable para el encuentro de quienes integramos la sociedad vasca –sea cual sea nuestro sentimiento nacional de pertenencia- en la tarea de construir juntos el futuro de nuestro país.

15. Nuestro planteamiento se complementa con la idea de una Europa crecientemente federal. Ganamos más compartiendo más. Las dificultades en el desarrollo del proceso de integración europea hacen más imperioso su impulso. Sin él no será sostenible el tipo de sociedad que ha caracterizado a Europa en los últimos setenta años. El objetivo de una Europa federal exige asumir los procesos de integración de los estados que ya se han realizado en la historia, para mejorarlos y no para destruirlos. Es en esa Europa crecientemente federal en la que la España federal encontrará mayor coherencia y mejor desarrollo.

1. Adierazpen hau sinatzen dugunok Estatuaren erreforma federala bultzatu nahi dugu, horren bidez adierazten baititugu euskal autogobernuaren aldeko gure jarrera, Espainia zuzenago eta solidarioago baten aldeko konpromisoa, eta baita Europa sozial eta politikoki kohesionatuago baten aldekoa ere.

2. Elkarren artean sortutako aukera federala bultzatzen dugu, hori baita, gure ustez, antolaketa instituzionalik egokiena botere politikoa antolatzeko hiru eremu horien artean. Ororen gainetik, asmo demokratikoaren adierazpiderik sendoena da proiektu federala, egokitasun berezia erakutsi duena nortasun-sentimendu desberdineko lagunez osatutako gizarteetan. Bake politikoaren bermea da, helburu baitu norberarena eta besteena den askatasuna, partikularra eta kolektiboa, bata eta bestea begirunetsu egokitzen dituena; aberri-sentimenak larriagotzea hautatzen denean arriskuan jartzen den bakea.

3. Gure demokraziaren osasuna eta sendotasuna zuzen lotuta daude lurraldeen autogobernu- antolamendu sendoarekin. Baita alderantziz ere, ezin baitugu bata bestea gabe irudikatu. Horregatik, larri eta arriskutsu irizten diegu bai zentralizazio handiagoa zein sistemaren haustura helburu duten asmoei, egonkortasun demokratikoa arriskuan jartzen dutelako.

4. Egitasmo federalak ezinbesteko du ‘kultura’ federalarekin etengabe elikatua izatea. Ardurazko edo erantzukizunezko sentimendu partekatua onartzea eskatzen du; pertsona bakoitzak gainerakoen eta gizarte osoaren interesesez arduratuta izatea. Gogo edo espiritu federalak nahitaez eskatzen du partekatzen duguna ontzat hartu eta zaindu nahi izatea, elkarrekin egoteko borondatea babestea, hobeto gaudelako horrela eta baita egongo ere. Hauxe bera da Europako integrazioaren espiritua ere. Asko egin dugu aipatu ‘kultura’ federala gorpuzteko bidean, baina luzea da, oraindik, bide horretan barrena elkarrekin burutu behar dugun ibilbidea.

5. Autogobernu zabala eta sakona lortzea dugu helburu, elkarrenganako leialtasuna oinarri izango duena. Lurralde guztien arteko harremanen zuzentasuna oinarri hartuko duena, sistema osoaren antolamendu orekatua bermatuz. Solidaritatea edo elkartasuna oinarri hartuko duena, hori osatuz komunitate bakoitzak jasotzen dituen baliabideen kudeaketaz hartu beharreko erantzukizunarekin.

6. 1978ko Konstituzioaren barruan, Autonomia Estatutuak bermatu du euskal autogobernua, lehendabiziko aldiz halako kalifikazioa zinez merezi duena. Konstituzioak ezarri du lurraldeen autonomia-sistema sendoa eta iraunkorra, mundu demokratikoan diren tradizio sendoenetako sistema federalen parekoa, eta horrek erakusten du egungo autogobernuaren esperientziaren garrantzi apartekoa.

7. Sistema politiko orok behar du egokitua izatea. Egungo autogobernuaren arrakasta historikoa aldarrikatzeak ez ditu ezkutatu nahi haren bilakaerak eta jardunak erakutsi dituen arazoak. Orain arte lortutakoaren garrantzia ezin da bilakatu asebetetze geldiarazle. Horregatik da ezinbestekoa Konstituzioaren eraberritzea. Halako akatsei aurre egin behar zaie eta saiatu horiei konponbiderik egokiena bilatzen. Akatsak zuzentzeko beharra ukatzeak arriskuan jarriko ditu sistema osoaren egonkortasuna eta osasuna.

8. Gaur egun itxuratuta dagoen gisan, Konstituzioak ezin du bermatu sistema autonomikoaren funtzionamendu egokia, horretarako ezinbesteko diren osagaiak falta direlako (gobernuen arteko harremanen egituraketa eta metodo eraginkorra, erakunde bakoitzeko eskumenen zedarritze egokia edo finantza-baliabideak banatzeko irizpide argi eta erangikorrak, besteak beste); federazio sendoenetan egonkortasuna eta bake politikoa bermatzeko nahitaezkoak direla erakutsi duten osagaiak.

9. Bestalde, Konstituzioak biltzen ditu sistema federalei arrotz zaizkien ezaugarriak, kaltegarri eta arazo larrien sorburu izan direnak. Bereziki, autonomia estatutuetan egiten den eskumenen itxuratze lausoa -transferentziei buruzko gatazka amaigabea sortzen duena, besteak beste- eta Estatuari erreserbatzen zaion ‘oinarrizkoa’ zehazteko ahalmena eskumen-banaketaren sistemaren zutabe nagusia izatea, zeinak ahalmen osoa ematen baitio Estatuari erabakitzeko haren boterea noraino iristen den. Honek gurean gatazka-kopuru izugarria ekarri du, beste sistema parekorik ez duena; tirabira politiko gogorrak sortzen ditu, eta haustura bultzatzen dutenen aldetik egindako sistemaren deskalifikazioa errazten du.

10. Arrakastatsua izateko, sistema autonomikoaren eraberritzeko saioak oinarri hartu beharko ditu inguruan ditugun esperientzia hoberenak. Ez da deiturari buruzko arazoa. Inportanteena ez da nola definituko den lurralde-autonomiaren sistema bera, edo nola izendatuko dugun; axola duena da zer motatako teknikak bereganatuko dituen eta nolako esperientziak hartuko dituen kontuan. Politikoki hurbilen ditugun Federazioak dira adibiderik egokienak, hau da, Alemania, Suitza, Kanada edo Austria. Bakoitzak bere berezitasunekin, gaitasuna erakutsi dute egonkortasuna bermatzeko, egoki uztartuz integrazioa (shared rule) eta askotarikotasunaren onartzea (self-rule).

11. Baina herrialde bakoitzak baditu berezko berezitasunak, idiosinkrasia berezkoa, eta Konstituzioak irtenbide egokia eman behar dio horri. Ezinbestekoa da, gurean, berezitasunak, ‘asimetriak’, onartzea, sistema federal klasikoetan ere jasotzen direnak. Sistema federala ez da uniformetasun erabatekoaren sinonimoa. Baina onartu daitezkeen berezitasunek oinarri sendoa izan behar dute eta ezin dute kolokan jarri antolamendu osoaren koherentzia eta erkidego bakoitzak besteen aldean hartzen duen trataeraren zuzentasuna, bestela egonkortasunik ezaren sorburu bihurtuko baitira.

12. Lurralde-autogobernuaren oinarrizko osagaien eraberritzeak, haren arazo larrienei irtenbide eraginkorra emateak, Konstituzioaren eraberritzea eskatzen du. Aldez aurreko baldintza ezinbestekoa da, Euskal Herriko autogobernuaren antolaketa egokiagoa bermatzeko, eta baita ere, era berean, sistema politiko espainiarraren egonkortasuna, osasun demokratikoa eta gure izaera partikularra bereganatua izatea. Hori guztia Estatutuaren eraberritzearen bidez egin nahi izatea, Konstituzioaren eraberritzea saihestu edo ordeztu nahian, oso ibilbide laburreko egitasmoa da, indar politikoak alferrik xahutzeko ibilbidea, euskal gizarteari atsekabea baizik ekarriko ez liokeena.

13. Adierazpen hau sinatzen dugunok ez dugu euskal gizartea sartu nahi porrotera daramaten eta bideratu ezin diren prozesu eta helburuetan, ez eta gure indarrak alferrik xahutu nahi gizartearen barruko haustura ekarriko duten proiektuetan ere, gizartea bi zati bateraezinetan zatitzen dutelako eta politikoki amildegiaren ertzean kokatzen gaituztelako. Horregatik ez ditugu geure egiten haustura politikoa proposatzen duten proiektuak, ez baitira –ezin dira izan- bide egokiak euskal gizartearen interesak hobekien defendatzeko.

14. Aipatu duguna bezalako bide federalean egindako Konstituzioaren eraberritzeak eta ondorengo autogobernuarenak, babes zabala izango lukete euskal gizartean, aldian behin gurean egiten diren azterketa soziologikoek erakusten duten gisan. Aitzitik, konfrontazioa edo haustura proposatzen duten aukerak dira, nabarmenki, babes ahulagoa biltzen dutenak. Gure herriaren etorkizuna elkarrekin itxuratzeko egitekoan, egitura federala da eremurik onuragarriena euskal gizartea osatzen dugunok elkartzeko, edozein izanda ere gutako bakoitzak duen nazio-sentimena.

15. Gero eta gehiago indartuz joan behar den Europa federalaren ideia da gure asmoaren osagarri ezinbestekoa. Elkarren artean gero eta gehiago izateak, gero eta gehiago partekatzeak, guztion onura ekarriko du. Europako integrazioaren bilakaeran gertatutako zailtasunen aurrean are ezinbestekoagoa da federalizazioa bultzatzea. Hori gabe ezin izango dugu bermatu azken 70 urteetan Europa bereizi duen gizarte eredua. Europa federala helburu izateak eskatzen du onartzea estatuen inguruan historian zehar gertatu diren integrazio prozesuak, hobetzeko eta ez suntsitzeko. Europa gero eta federalago horretan aurkituko du Espainia federalak abagunerik egokiena eta garatzeko aukerarik hoberena.

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