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El juramento mafioso que propone Donald Trump, por Javier Otaola

hace 11 minutos
4 min de lectura



El jueves, (10.9.26) en la Convención republicana de mitad de mandato en Dallas, Trump llevó  al límite su desprecio a la Constitución de los EE.UU invitando a sus seguidores a un juramento mafioso:

 

«Por favor, levante la mano derecha. "Prometo al mejor presidente de la historia de Estados Unidos. Que nos quiere tanto que ni siquiera puede respirar. Que saldré con mi familia, mis amigos, lo haré de todas formas — no me importa si estoy registrado o no, voy a intentar hacer trampas como ellos. Nunca ha habido tramposos tan grandes. No les importa. Voy a salir y voy a buscar a mis amigos, a mi familia. Y vamos a votar el 3 de noviembre".[1]

 

 Donald Trump durante años ha contado historias falsas o fabuladas sobre lo que supuestamente vio e hizo en la fatídica fecha del 11-S y poco después. A medida que se acercaba el 25º aniversario del atentado terrorista, Trump contó otra historia en la Casa Blanca el martes, en la que afirmaba haber sido llevado por bomberos ante el temor a un inminente derrumbe de un edificio en algún momento después del ataque. Lo cierto es que ese día estuvo a kilómetros del World Trade Center el 11-S y no consta que fuera sacado de ningún edificio cercano a la zona cero. En su momento Trump reconoció que él y su equipo no fueron a la zona cero el mismo día del derrumbe de las torres gemelas, pero afirmó: "Estuve allí tan pronto como la Ley lo permitió."

 El 11 de septiembre, está probado que Trump estaba a cuatro millas de distancia, en la Trump Tower, donde llamó a la TV para decir que podía ver por una ventana el World Trade Center, lo que no ha impedido que Trump fabular un protagonismo personal manifiestamente falso.


   Pero lo más escandaloso de sus manifestaciones en la Convención Republicana de Medio Mandato en Dallas es cuando llevó su narcisismo a alturas estratosféricas invitando a su auditorio a que cuando fuera a votar para la elección de representantes en el Congreso y en el Senado el 3 de noviembre próximo pensara en que estaba votando por Donald Trump, y les invitó a realizar un juramento de lealtad a su persona más allá de la lealtad de la Constitución y la Ley, en los siguientes términos:


«Por favor, levanta la mano derecha, (y declara):

 Prometo al mejor presidente de la historia de Estados Unidos. Que nos quiere tanto que ni siquiera puede respirar. Que saldré con mi familia, mis amigos, lo haré de todas formas — no me importa si estoy registrado o no, voy a intentar hacer trampas como ellos (sic). Nunca ha habido tramposos tan grandes. No les importa. Voy a salir y voy a buscar a mis amigos, a mi familia. Y vamos a votar el 3 de noviembre».

 

La relación laxa de Trump con la realidad contamina todo lo que hace y lo que dice, ya sea la inflación, la salud pública, la guerra con Irán, sus alianzas internacionales o la validez de las elecciones son válidas... Trump es capaz de cualquier cosa.  No ha vacilado en declarar que ha acabado con guerras que no han terminado. Sigue reclamando que la gente acepte que ganó las elecciones de 2020 en las que el Colegio Electoral declaró la victoria de Joe Biden. Trump no duda en presentarse a sí mismo como un héroe triunfante o bien la víctima inocente de casi todos los grandes acontecimientos. Nunca reconoce que se ha equivocado y proclama contra toda evidencia que siempre ha tenido razón, independientemente de las pruebas o las consecuencias de su política.



El 30 de abril 2026, los senadores Sheldon Whitehouse y Jack Reed, demócratas de Rhode Island, incluyeron en el Registro del Congreso una declaración de 36 destacados especialistas médicos cuestionando la aptitud mental de Trump para el cargo: "Nos vemos obligados a advertir sobre un presidente de los Estados Unidos que es cada vez más un peligro para el público."





Reconociendo que no habían examinado al presidente cara a cara, los especialistas escribieron:

«Hemos seguido de cerca su comportamiento y sus declaraciones durante el último año. Signos objetivamente observables de grave preocupación médica incluyen: marcado deterioro en la función cognitiva, evidenciado por un habla desorganizada y tangencial, digresiones divagatorias, confusiones fácticas, cambios inexplicables y repentinos de rumbo en asuntos estratégicos, tanto nacionales como internacionales, episodios de aparente somnolencia durante procedimientos públicos críticos. Creencias grandilocuentes y delirantes, incluyendo afirmaciones de infalibilidad, imágenes de sí mismo como Papa que sugieren una misión divina, ser un héroe guerrero mítico, retratarse como piloto de combate — echando excrementos sobre civiles y afirmando que su autoridad para tomar decisiones es ilimitada — sin necesidad de considerar leyes nacionales e internacionales y limitado solo por su "propia moralidad"...»

«Juicio y control de impulsos gravemente afectados, reflejados en amenazas imprudentes de violencia, defensa de la fuerza letal contra civiles, fomento de acciones extrajudiciales por parte de simpatizantes armados, amenazas repetidas y, a menudo, acciones — judiciales, fiscales, policiales, militares y invocando el poder de emergencia — contra opositores políticos y otros que no estén de acuerdo con él.

   Pérdida significativa de autocontrol (desinhibición) y quedarse atascado en los mismos pensamientos o acciones, incapaz de soltar o seguir adelante ( perseveración ), incluyendo comunicaciones aparentemente compulsivas y maníacas a altas horas de la noche — por ejemplo, 150 publicaciones en redes sociales en una noche — fijación en enemigos percibidos, ideas persecutorias y ataques prolongados y desproporcionados a individuos e instituciones específicas.

Los expertos médicos concluyeron que las acciones, la retórica y el comportamiento general de Trump, reflejan un declive cada vez más peligroso, sin anclas y desvinculado de la realidad. Si se nos pidiera, bajo la 25ª Enmienda, juzgar la capacidad actual del presidente para desempeñar las funciones de su cargo, tendríamos que concluir que carece de la capacidad para hacerlo.

   Por las razones citadas anteriormente, subrayando que representa un peligro claro e inminente para nuestro país y para el mundo, es nuestra opinión experta que Donald J. Trump está mentalmente incapacitado para ser presidente de los Estados Unidos y que deben tomarse medidas para destituirlo con la máxima urgencia.»

 

   Así están las cosas.

Los resultados de las elecciones de Medio Término, del próximo 3 de noviembre, 2026 pueden dar lugar a una mayoría que vote el impeachment de Donald Trump y su sustitución por el Vicepresidente J.D. Vance durante los dos años que restan de mandato presidencial.

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[1] NYT Trump Has Untethered Himself From Reality. Sept. 15, 2026. Thomas B. Edsall

 
 
 

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