El asalto al Capitolio, por Javier Otaola
- Diccionario subjetivo

- hace 2 días
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El 6 de enero se celebra en el orbe cristiano el día de la Epifanía, el momento simbólico de la manifestación universal del Logos, reconocido por los Reyes Magos que simbolizan a toda la Humanidad, a todas las culturas y que reconocen en el niño de Belén, al Verbo hecho carne. En esa fecha tan simbólica, el 6 de enero de 2021 se produjo el violento asalto al Capitolio de los Estados Unidos de América y este año de 2026 se cumplen cinco años de ese burdo golpe de Estado alentado por un Donald Trump, que despreció olímpicamente el significado de la Constitución de los Estados Unidos de America. Apenas anunciados los resultados de las elecciones —validadas por el Colegio Electoral y por el propio Mike Pence— Mr. Trump no pudo contener su ira contra el vicepresidente, que prefirió ser fiel a la Constitución antes que a las turbias ambiciones del trumpismo, y Donald, rabioso, declaró: "Mike Pence merece ser ahorcado". (sic). Esas palabras son una maligna epifanía del oscuro corazón de Donald Trump.

El 6 de enero de 2021, hace cinco años, ante el asombro del Mundo, una multitud irrumpió violentamente en el Capitolio, causando cinco muertes, provocando la interrupción de la sesión legislativa que estaba realizando pacíficamente el conteo oficial de las elecciones presidenciales de 2020. El asalto fue una humillante violación de la legalidad constitucional de los Estados Unidos, más propia de una República bananera que de una superpotencia con vocación de Hegemon Global. En el mitin previo al asalto Trump acusó a Biden, nada menos que de ser un presidente ilegítimo e instigó a la lucha, para violentar, por la fuerza de la turba, el resultado de las elecciones: "Lucharemos con todas nuestras fuerzas, y si no luchamos con todas nuestras fuerzas, perderemos nuestro país" (BBC, 2021).
La comisión parlamentaria que posteriormente se constituyó para la investigación de los hechos criminales y violentos del 6 de enero de 2021 concluyó que "Trump estaba en el centro" del asalto al Capitolio.
Una parte importante de los manifestantes que habían asistido al mitin de Trump irrumpieron en el Capitolio violentamente. A consecuencia del asalto seis personas murieron, incluyendo un oficial de la policía que estaba de servicio. Algunos de los asaltantes trumpistas, estaban armados y dispuestos para la violencia, un asaltante de Alabama había traído en su furgoneta, aparcada a dos manzanas del Capitolio, 11 bombas caseras, un rifle de asalto y una pistola. Otro hombre apareció con un rifle de asalto y cientos de municiones, anunciando a sus conocidos que quería disparar o atropellar a la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi. Se encontraron bombas caseras cerca de las sedes del Comité Nacional Republicano y del Comité Nacional Demócrata mientras las autoridades intentaban dispersar a la turba y asegurar el Capitolio, sede del poder legislativo de los Estados Unidos de América. (CNN).
"Caminaremos hasta el Capitolio y vitorearemos a nuestros valientes senadores y congresistas", dijo Trump a los asaltantes, incluyéndose en la marcha en la que nunca participó. "Caminaremos y estaré allí con ustedes", Y entonces pidió: "luchad como demonios" porque si no, "ya no vais a tener país". Y se encerró en la Casa Blanca con un círculo reducido de asesores. Su conexión con el mundo exterior fue Twitter. Trump ya usó de esa red social para promover la marcha contra el Capitolio. "Gran protesta en DC —Distrito de Columbia-Washington— el 6 de enero", tuiteó el 19 de diciembre, pidiendo asistir pues "¡Será salvaje!", y efectivamente fue una salvajada.

Los asaltantes, alentados por Trump, escalaron los muros del Capitolio, repeliendo a los agentes de policía, destrozaron las puertas y ventanas del histórico edificio, rompiendo cristales, entraron portando tubos de metal, palos y otras armas. Legisladores de ambos partidos tuvieron que refugiarse bajo los asientos de sus respectivas Cámaras mientras los asaltantes saqueaban con violencia las oficinas del Congreso cuando este confirmaba al presidente electo Joe Biden como ganador de las elecciones de 2020. Algunos seguidores de Trump llegaron a buscar al vicepresidente Mike Pence, para "castigarle" porque se había negado a cometer prevaricación anulando los resultados electorales cuando presidía el recuento de los votos del Colegio Electoral. Por suerte, no llegaron a encontrarle.
Durante tres horas, una vez puesto en marcha el asalto, Trump asistió como espectador al bochornoso espectáculo del Capitolio sin tomar medida alguna: lo vio todo por televisión, y como presidente en funciones mantuvo una pasividad malintencionada, omitiendo cualquier respuesta del Gobierno ante un asalto violento contra la sede del Poder Legislativo de los Estados Unidos de América.




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