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Diccionario subjetivo: Funeral

Actualizado: abr 26

En todas las sociedades y culturas, de una manera o de otra se ritualizan lo que Van Gennep denominara en 1909 ritos de paso, entre ellos están los ritos funerarios que marcan el fin de la vida y en su caso se alimenta devocionalmente la esperanza en una vida transterrenal. El rito sirve también para socializar la muerte de una persona en el seno de una comunidad y asumir también de una manera social la desaparición física del difunto.




Aurelio Torres comienza a manifestar, en esta escena, el mismo lenguaje que su admirado y mal digeridos Friedrich Nietzsche.








Escena de El síndrome de Nietzsche *; flujo de conciencia del personaje Aurelio Torres, en el que este se distancia emocionalmente de la situación para examinar con ojos extrañados, y y con total desapego la significación existencial de ese momento.


"El funeral ha sido patético como corresponde a los ritos de consolación propios del animal doméstico, el hombre-rebaño, el animal enfermo: el cristiano.

La familia de mi padre, con la que no hemos mantenido relaciones desde que Papá se quitó la vida, ha venido para demostrar su buena voluntad con los sobrinos huérfanos. El tío Fonso ha engordado enormemente. Estaba apopléjico. Me ha mirado con una mezcla de espanto y conmiseración; no sé qué ha visto en mis ojos. Creo que no he traslucido ningún sentimiento. No me han gustado sus palabras en las que se refería a Papá y en las que no ha mencionado a Mamá: Lo siento por él, pero juraría que no le queda mucha vida por delante, respiraba con dificultad y daba la impresión de que en cualquier momento le iba a dar un infarto cerebral. Estuve tentado de decírselo pero me he cortado. Quizá no habría apreciado mi interés por su salud. La tía Teresa ha saludado con mucho cariño a Blanca, a Yolanda y a mi hijo. A mí apenas me ha dirigido la palabra. Eso que he salido ganando. Quizá se haya molestado porque le he dicho que la encontraba avejentada. La gente no aprecia la sinceridad.

Blanca no ha hecho mas que llorar durante la ceremonia. Lo comprendo. De ahora en adelante tendrá que vivir sola en la casa materna. Seguirá sin trabajar –nunca lo ha hecho-, su dedicación existencial ha sido fundamentalmente aguantar a Mamá y esa tarea colosal le ha impedido cualquier otra actividad remunerada, y lo que es peor, la ha dejado moralmente impedida para la vida. Seguirá viviendo tranquilamente de las rentas, sin nadie que la controle, sin testigos, sin apoyos pero también sin cargas. A ella le aterra ese futuro, a mí en cambio no me parece una mala perspectiva..., para Blanca. "

*Título primera edición Mamá ha muerto.

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©2018 por Javier Otaola.