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Andrés Ortiz-Osés

El pasado día 22 de octubre tuvimos la oportunida y el privilegio de rendir un pequeño homenaje a Andrés Ortiz-Osés tomando como excusa la publicación de dos libros recientes: La Razón del Amor y Poética Sentimental, en los que nuestro amigo y maestro destila como siempre su pensamiento filosófico al hilo de sus propias experiencias existenciales, en este caso la terrible experiencia de una enfermedad grave y amenazante que no le permitió estar con nosotros ese día. Nos mandó esta carta para excusar su ausencia.



LA AMISTAD VASCA

El amor no delinque

(AOO).

Finalmente no ha podido ser: he estado haciend

o un esfuerzo para acudir a la Presentación de mis libros en Deusto, pero mi grave enfermedad me lo impide en el límite. Gracias a todos por vuestra colaboración, y perdón por mi debilidad, agradeciendo desde aquí vuestro homenaje. Mis colaboradores me representarán estupendamente, recitando algunos poemas musicados por el buen amigo Gontzal Mendibil. Se trata de una poética senti-mental, así pues basada en la mente y en el corazón como “co-razón” de nuestra propia razón. Por eso este acto es una concelebración de la amistad, en la que los vascos son recios representantes. Hagamos votos para que esa reciedumbre no se manifieste también con la misma fuerza en lo opuesto, o sea, en la enemistad.

En mi larga estancia bilbaína y deustense critiqué el patriarcalismo, incluído el franquista, en nombre del viejo “matriarcalismo vasco”, pero no para quedarme en este como algunos pensaron y aún piensan, sino para dar el paso a un fratriarcado o fratriarcalismo, a la hermandad o fraternidad universal de tipo ilustrado y de inspiración cristiana, y por tanto con un toque romántico. Pues bien, Gontzal Mendibil fue de los que captaron bien mi mensaje en favor de la fratría o fratria, por eso ambos nos hemos unido para cantar a favor del amor y la amistad, del afecto y la afectividad en medio de un mundo cargado de odios, riñas y peleas. Se trata de proclamar la apertura cordial frente a la cerrazón mental, y esa apertura está simbolizada por el lenguaje de la comunicación, y especialmente por el lenguaje poético-musical, el cual trasfigura la realidad meramente literal o material en simbólica, anímica o espiritual.

Eros es el amor como apertura al otro, y está al principio del mundo como origen, en medio del mundo como mediador y al final del mundo, es decir, en la muerte como apertura radical a la otredad. Sócrates toca la flauta poco antes de morir, como abriendo la vida a su más allá o trascendencia. Por eso para nuestro Unamuno la fe o creencia es ya querencia o amor, mientras que viceversa para Bécquer querer o amar es ya creer en Dios. Y es que el amor abre nuestra identidad cerrada en una identidad herida y diferida, abierta y trascendente. Esta apertura trascendental es todo lo que os deseo desde mi enfermedad y amistad.

En mi poema “Muéveme” me inspiro el el gran soneto atribuído a santa Teresa “No me mueve mi Dios para quererte”, pero para trasladar su sentido sagrado al amor humano, y viceversa del amor humano a su trascendencia. En realidad la clave de mi filosofía ha consistido en tratar de secularizar lo religioso sin profanarlo, así como de religar lo secular sin sobrereprimirlo. Pues el amor y la religión se intersectan porque dicen algo crucial: religación. Un gran abrazo para todos desde Zaragoza en Aragón: de corazón, biotzez, biosés.







©2018 por Javier Otaola.