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Porcelana china, por Javier Otaola

Peng Shuai, porcelana china A pesar de los severos controles a la comunicación, la tenista ahora desaparecida logró denunciar su violación por un ex alto cargo





JAVIER OTAOLA . EL CORREO Miércoles, 17 noviembre 2021, 00:32 China no tiene redes sociales abiertas al mundo; desde los disturbios en Urumchi en julio de 2009, el Gobierno chino cerró la mayor parte de sitios locales de redes sociales y por supuesto las redes mundiales de Facebook, Twitter y Plurk fueron bloqueadas a nivel nacional. Como sustituto de esas redes sociales Sina Corporation lanzó el 14 de agosto de 2009 una versión de prueba de Sina Weibo, como alternativa de comunicación mediante 'microblogging' que integra características iguales a las de otras redes sociales; eso sí, Sina Weibo cuenta con rigurosos controles sobre las publicaciones hechas a través de ella. La periodista Rebecca MacKinnon, de Global Health and Human Rights, ha informado de que esa red cuenta con un cuerpo de al menos 1.000 personas dedicadas a controlar el contenido que aparece en la misma. El Gobierno chino se muestra muy temeroso de lo que se dice en las redes; de hecho, hace unos años, del 31 de marzo al 3 de abril de 2012, fueron también suspendidos los servicios de Sina Weibo, bajo el argumento de evitar rumores sobre un golpe de Estado en China.(¡?) A pesar de las limitaciones, sanciones y controles que el sistema chino impone a toda comunicación, a principios de este mes de noviembre la tenista Peng Shuai, de 35 años, tuvo el coraje de denunciar, en detalle -la censura tardó quince minutos en borrarlo-, en la red social china su violación por el ex viceprimer ministro chino Zhang Gaoli, de 75 años. Desde entonces la joven está desaparecida y en su cuenta no se ha publicado nada. Un detalle inquietante que señala las peculiaridades sociopolíticas del régimen chino, en el que parecen haberse amalgamado el totalitarismo político del comunismo y el tradicional patriarcalismo jerárquico y meritocrático del confucianismo gestionado por una nueva casta de 'mandarines': los dirigentes del Partido Comunista Chino. China ha conocido algunos escándalos en la ola de #MeToo en los últimos años, aunque la censura y la supervisión de la justicia por parte del Partido Comunista Chino (PCCh) ha impedido que el movimiento cobre impulso. China aplica el principio franquista de división de funciones pero unidad de poder. El poder político en China es propiedad del Partido Comunista Chino, y así lo han proclamado todas las constituciones desde Mao: el Partido Comunista Chino es el núcleo dirigente de todo el pueblo chino. Existe una la Asamblea Popular Nacional pero todos y cada uno de sus miembros son nombrados o elegidos, en una forma u otra, por el Partido Comunista Chino. Las acusaciones de violación fueron borradas rápidamente de la Red, pero durante ese breve tiempo se beneficiaron de una rápida difusión y afectan por primera vez a un líder de alto rango dentro del partido: un mandarin. Un ex viceprimer ministro. Durante unos minutos se escuchó el grito de denuncia de la joven tenista, tiempo suficiente para que miles de usuarios tomaran capturas de pantalla y luego las compartieran. Desde entonces, la cuenta no ha publicado nada. Los comentarios se han desactivado y el tema está sujeto a una estricta censura en las redes sociales chinas, hasta el extremo, de que el día de la revelación Weibo prohibió mencionar o teclear incluso la palabra 'tenis' (wangqiu). El asunto tiene un aspecto terrible. Pareciera que en China se ha recuperado el viejo sistema de la desaparición de personas que utilizaba la monarquía absolutista en la Francia del XVIII, la temible 'lettre de cachet' que sin explicaciones llevaba a cualquiera a la Bastilla. En una conferencia de prensa el 3 de noviembre, el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores fue preguntado y nada quiso decir al respecto. La historia de Peng Shuai tiene los componentes de un drama, delicado y perfecto: una relación adúltera que comienza hace siete años, poco antes del acceso de Zhang Gaoli al cargo de viceprimer ministro y al Comité Permanente del Buró Político del Partido Comunista, cumbre del poder en China. Esa relación se concluye y años despues, el tal Zhang, recién retirado, la contacta invitándola a un 'inocente' partido de tenis. Luego, en su casa -con la esposa en la vivienda-, acorrala y presiona a la tenista para tener relaciones sexuales. Al final Shuai, aterrada, cede; mientras tanto, la esposa del líder colabora haciendo guardia afuera para que su marido no sea interrumpido. ¿Dónde está ahora Peng Shuai? @Javier_Otaola

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