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Por una ética global: la francmasonería, de Javier Otaola




En San Juan de Verano de este años 2023 cumpliré 43 años en masonería.


La decisión de iniciarme (Bilbao 1981) en una logia masónica, y tras diez años continuar luego (Vitoria 1993) en activo "entre la Escuadra y el Compás" durante todo este tiempo — me ha deparado múltiples y saludables estímulos morales e intelectuales, amistades, viajes, emociones y diversiones, encuentros, generosas hospitalidades, largas y regocijantes conversaciones, también escarmientos, desencuentros y malentendidos muy pedagógicos junto con momentos de gozo, egrégora y entusiasmo, y otros de asombro y descubrimiento. Mi sentimiento dominante al pensar en mis hermanos y hermanas francmasones es la gratitud. — Una inmensa gratitud.


Por una ética global. En la redacción del artículo 1 de las Constituciones de los Francmasones de 1723, Theophile Desaguliers definió por primera vez y de una manera práctica una sociabilidad llamada a unir a personas de diferentes religiones y convicciones filosóficas, transversal entre estamentos o clases, en una fraternidad que les permitiera crear lazos de amistad, a sabiendas de que de no ser por la masonería [de suyo] nunca se hubieran llegado a conocer. La condición sine qua non para que esa fraternidad pudiera darse era preciso que se articulara un marco de referencia común, unos landmarks, una religación ética apalabrada entre todos, abierta a todos, basada en los valores de Bondad, Lealtad, Honor y Probidad:


«...no imponerle otra religión [religación] que aquella en que todos los hombres están de acuerdo, y dejarles completa libertad respecto a sus opiniones personales. Esta religión [religación] consiste en ser hombres buenos y leales, es decir, hombres de honor y de probidad, cualquiera que sea la diferencia de sus nombres o de sus convicciones. De este modo [esa religación] se convertirá en un centro de unidad y es el medio de establecer relaciones amistosas entre gentes que, fuera de ella, hubieran permanecido separados entre sí.»

Esta fórmula de las Constituciones de los Francmasones de 1723, rápidamente difundida por Europa y América fue un llamamiento a una nueva forma de relación interpersonal, y a la superación de los odios y violencias de las guerras de religión que ensangrentaron el siglo XVI y XVII, y propugna, más allá de nuestras diferencias espirituales, filosóficas, sociológicas o políticas, la posibilidad de una religación ética común que puede apalabrase entre todos los seres humanos de buena voluntad.


En 1993, —con una sincronía de 270 años respecto de las Constituciones de 1723— a iniciativa del Parlamento de las Religiones del Mundo y abierta a todos los seres humanos, más allá de su condición de fieles de una u otra fe, de una o de otra Tradición espiritual o filosófica, o de sus convicciones creyentes o increyentes, se proclamó en Chicago la Declaration Toward a Global Ethic [1] ( Declaración Hacia una Ética Global) propugnando una ética universal basada en - Humanidad- Mutualidad (la "regla de oro")- No violencia- Justicia- Veracidad- Asociación- Sostenibilidad [2]


Veo un hilo conductor entre la ética apalabrada que proponen las Constituciones de los Francmasones de 1723 y por otro lado la propuesta de una ética para nuestro mundo global que plantea, para todos los seres humanos, la Fundación por una ética global. —Proyecto Weltethos a partir de dos valores humanísticos básicos y universales:


«Los valores comunes son esenciales para la convivencia pacífica. Estos valores humanísticos básicos ya existen: se pueden encontrar en todas las culturas, religiones y filosofías.

—Uno de ellos es la Regla de Oro, según la cual uno debe comportarse con los demás seres humanos de la forma en que le gustaría ser tratado.

—Otro es el Principio de Humanidad, es decir, la exigencia de que todas las personas sean tratadas humanamente.»




Estos principios parecen obvios pero lo cierto es que nuestro siglo XX con sus dos grandes guerras y con los fenómenos totalitarios del nacional-socialismo y el comunismo soviético, y en este siglo XXI, con la invasión de Ucrania por parte de Rusia [3], el actual auge de los populismos de derechas y de izquierdas no invitan al optimismo, a pesar de lo cual los trabajos de Stephen Pinker [4] acreditan con inapelables datos estadísticos que más allá de todos nuestros pesares nunca la Humanidad en su conjunto ha vivido en mejores condiciones que nosotros. Los datos señalan que la Humanidad está en la mejor situación de su historia y, sin embargo, la mayoría cree que el mundo empeora. «El 81% de los votantes de Donald Trump creen que, hace 50 años, se vivía mejor, que el mundo era un lugar mejor. Una opinión que podría definirse como reaccionaria: cree que los cambios están empeorando las cosas…/...La percepción de que el mundo retrocede, de que nos dirigimos hacia una suerte de caos, es amplia. Según un estudio del Instituto Motivaction [5], el 87% de la población mundial cree que, en los últimos 20 años, la pobreza global ha permanecido igual o ha empeorado.» ..., pero sin embargo es falsa. [6] Estos datos y referencias corresponden a 2016, y es cierto que desde entonces hemos sufrido algunos sucesos gravemente disruptivos que ensombrecen nuestro presente: la Pandemia de Covid en 2020, el Asalto al Capitolio de los Estados Unidos en 2022 promovido por el presidente saliente Donald Trump y la invasión rusa de Ucrania también en 2022. —Pero lo cierto es que hemos superado amenazas peores en el pasado. La Humanidad es como la ciudad de Paris que proclama su destino en el motto de su escudo:



Fluctuac nec mergitur. —Golpeada por las olas, pero no hundida.








 

[1] https://projektweltethos.de/en/self-declaration/ [2] Declaración Promovida por Hans Küng (Sursee, Lucerna, Suiza; 19 de marzo de 1928 - Tubinga, Baden-Wurtemberg, Alemania; 6 de abril de 2021) sacerdote católico, teólogo y escritor suizo. Desde 1995 hasta 2013 fue presidente de la Fundación por una Ética Mundial (Stiftung Weltethos); sobre ética señalo su obra Proyecto de una ética mundial (1990), Trotta, Madrid, 1991. [3] La Corte Penal Internacional, el 17 de marzo de 2023, dictó orden de busca y captura contra Vladimir Putin por crímenes de guerra cometidos en Ucrania por el ejército ruso bajo sus órdenes. [4] Steven Pinker (Montreal, 1954) catedrático de psicología experimental en la Universidad de Harvard. Autor de numerosos trabajos vg: El instinto del lenguaje (1994), Cómo funciona la mente (1997), La tabla rasa (2002) o El mundo de las palabras (2007), The Better Angels of Our Nature: Why Violence Has Declined (2011). Trad. esp. Los ángeles que llevamos dentro. El declive de la violencia y sus implicaciones. Paidós. Enlightenment Now (2018). Trad. Esp. En defensa de la Ilustración: Por la razón, la ciencia, el humanismo y el progreso. Paidós. [5] «Los datos estadísticos nos muestran, por ejemplo, que los adultos disfrutan en la actualidad de vidas más largas y que la mortalidad infantil se ha dividido entre cuatro. En 1960, según datos de la OMS y el Banco Mundial, de cada cinco niños uno se moría antes de cumplir cinco años; ahora sobreviven 19 de cada 20. La riqueza también se ha multiplicado. Desde 1980 el porcentaje de personas que viven en la pobreza extrema se ha reducido a una cuarta parte. En el sur de Asia la sufrían el 50% y ahora el 15%. En el este de Asia y el Pacífico, la pobreza extrema pasó de afectar al 80% (cuatro de cada cinco personas) a apenas el 3,5%. La alfabetización va camino de ser universal: en 1980 todavía el 44% de las personas sobre el planeta no sabían leer y escribir; ahora son sólo el 15%, según datos de la OCDE y la UNESCO. Además, se está cerrando la brecha entre la educación que reciben los hombres y las mujeres de todo el mundo. En España cicatrizó en 2005. Muchos de estos datos provienen de la web Our World in Data, un proyecto que recopila indicadores para mostrar cómo están cambiando las condiciones de vida de las personas en todo el mundo. Desde los años ochenta se han reducido las guerras. La violencia retrocede: en las sociedades agrícolas causaba alrededor del 15% de todas las muertes, según el pensador israelí Yuval Harari, autor de Sapiens. De animales a dioses. Durante el siglo XX provocó el 5% y hoy sólo es responsable del 1% de la mortalidad global.» «Las paradojas del progreso: datos para el optimismo.» Kiko Llaneras [6], Nacho Carretero EL PAIS 31 DIC 2016

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