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Ortega y Gasset anticipa el existencialismo, por Javier Otaola






El estar en el mundo como constitución fundamental del Dasein [1], de Heidegger, ya fue anticipado por Ortega, expuesto de manera menos sistemática pero suficientemente expresa, ya estaba en Meditaciones del Quijote.


El ser del ente que comparece en el mundo circundante, es precisamente el "ser circunstanciado" de Ortega. La mundicidad del mundo circundante que se acusa en el ente intramundano: Lo circundante del mundo circundante y la espacialidad del Dasein . La espacialidad del Dasein y el espacio. Todo esos vislumbres ya están en Meditaciones del Quijote, con un lenguaje menos técnico-conceptual y más ensayístico.


El proyecto de Ortega fue anticipado en su libro Meditaciones del Quijote de 1914. Allí aparecía su famosa frase: “Yo soy yo y mi circunstancia, y si no la salvo a ella no me salvó Yo”. La circunstancia es lo que me rodea, me circunda, estoy morando en ella, inscrito en ella. El Yo ( mi ser propio) vive en ella y con ella, y por eso el destino de mi circunstancia afecta al sujeto.


En ese momento a los ojos de Ortega esa circunstancia era España y su configuración histórica. Ortega se propuso esclarecerla, encontrar su logos, sus conexiones, sus determinaciones, por eso hizo lo que he llamado una “ontología de la posibilidad histórica”.


En eso consistía la necesidad de salvar la circunstancia, es salvar (sanar) el ahí, del Ser-ahí que somos. En esa circunstancia aparece “la vida como realidad radical”, como una vida humana que debe reabsorber su realidad si desea salvarse, pues “el hombre rinde al máximo de su capacidad cuando adquiere la plena consciencia de sus circunstancias”.


A Ortega, como a Heidegger, le interesaba el problema del ser-ahí —que Ortega llamaba el Yo— y para ello Ortega hizo un análisis de la vida cotidiana, del ser humano dentro de su mundo entendido el ser del ser-humano como una totalidad ontológica de sentido, relacionado con las cosas, enmarcado en sus estado afectivos, etc.


Heidegger en el §72 de Ser y tiempo dice: “Todos los esfuerzos de la analítica existencial están orientados a una sola meta: encontrar una posibilidad de respuesta para la pregunta por el sentido del ser en general”: el Dasein, el ser-ahí, o ser-en-el-mundo, el existir, la comprensión, el tema de la angustia, el aburrimiento, el ser para la muerte, la historicidad, fueron aspectos de la obra de Heidegger que causaron fascinación por su novedosa formulación, pero esos mismos temas están en la obra de Ortega, aunque sea de una manera menos sistemática y en algunos aspectos menos precisa.


Esos temas están como intuición radical en Las Meditaciones del Quijote: el carácter existencial de "la vida", la vida no es un ser extático sino un hacer y un hacerse constante, es una realidad que va mas allá de lo biológico, porque en su ser es biográfica, es decir narrativa, , siempre vocacional, proyectiva, futuriza, lanzada hacia el futuro y conscientemente mortal.



[1] Dasein

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