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Las brujas de Escocia

Actualizado: 3 may




El Parlamento de Holyrood quiere restaurar la memoria de miles de mujeres a las que por superstición se llegó a ejecutar

JAVIER OTAOLA De la Real Sociedad Bascongada de Amigos del País

Domingo, 1 mayo 2022, 00:22 El Parlamento de Escocia está tramitando la proposición 'PE1855: Pardon and memorialise those convicted under the Witchcraft Act 1563' para pedir perdón y restaurar la memoria de miles de mujeres que entre los siglos XVI y XVIII fueron interrogadas, torturadas y acusadas de brujería en ese país. Un total de 3.837 fueron condenadas a diversas penas y 2.600 de ellas, ejecutadas por el procedimiento de la estrangulación y posterior quema de su cadáver atado a un poste y a la vista del público.

Trescientos años después de los hechos, las leyes contra la brujería en Escocia van a ser denunciadas como injustas e inhumanas por una declaración del Parlamento después de dos años de campaña política promovida por la asociación 'Witches of Scotland' (Brujas de Escocia) con objeto de limpiar los nombres de aquellas mujeres a las que supersticiosamente se imputaron delitos de brujería tan increíbles para nosotros como estropear las cosechas con sus hechizos, bailar con el diablo, maldecir los navíos del rey para que naufragaran o convertirse en lechuzas u otros animales para mejor cometer sus fechorías.


Claire Mitchell, una de las activistas de 'Witches of Scotland', ha promovido en nombre de esa asociación la iniciativa legal para que de manera nominal se mencione a cada una de aquellas mujeres, para que sus nombres sean honrados y liberados de toda tacha, mediante una disculpa escrita y formal del Gobierno y del Parlamento escoceses en un monumento a erigir en su memoria. En Europa, entre los siglos XVI y XVIII, miles de mujeres y más raramente hombres (ocho a dos) fueron juzgados por brujería. Los historiadores hablan de 200.000 juicios -tanto en países católicos como protestantes- por brujería y de 50.000 a 100.000 mujeres ejecutadas y algunas quemadas vivas, pero es significativo que en Escocia el ensañamiento fuera proporcionalmente mayor, ya que en comparación con su población el número de 'brujas' ejecutadas fue cinco veces mayor que en el resto de Europa.


[Claire Mitchell]

Una iniciativa semejante a la escocesa se aprobó en Massachusetts (EE UU) en 2001, cuando la Cámara de Representantes declaró oficialmente que las mujeres ejecutadas en los denominados Juicios de Salem, que Arthur Miller teatralizó en su famoso drama, eran completamente inocentes y las sentencias fueron injustas y arbitrarias. La 'Petición 1855', promovida por el Partido Nacional Escocés, está programada para su examen y votación en el Parlamento de Holyrood este verano.

Nuestro admirado Julio Caro Baroja, un verdadero ilustrado entre nosotros, investigó a fondo el tema de las brujas en su obra 'Las brujas y su mundo' y dedica parte de su investigación a los juicios del Santo Oficio en Logroño, los días 7 y 8 de noviembre de 1610, contra varios vecinos de Zugarramurdi. Fue el proceso más notorio, y con mayores penas, de la Inquisición contra la brujería en España. Dieciocho personas resultaron 'reconciliadas' -torturadas y sometidas a penas que no implicaban ejecución- tras confesar su culpa apelando a la misericordia del tribunal. Otras seis se resistieron, rechazaron hasta el último momento que fueran brujas y se negaron a pedir clemencia, y por ello fueron quemadas vivas en la hoguera. Cinco más ardieron en efigie, ya habían fallecido antes, en ocasiones por las torturas.

Baroja destaca también por su violencia los procesos inquisitoriales de Pierre Lancre, terrorífico inquisidor en el País Vasco francés del XVII.

El sitio web Witches of Scotland -que merece ser visitado- vincula, con razón, los crímenes contra las brujas con la causa general del feminismo y la situación marginal de la mujer durante generaciones, en las que «nuestra historia ha sido escrita por un solo género, una sola perspectiva, una sola visión, una sola mitad de la población, y la otra mitad ha sido olvidada».

Con motivo del último 8 de Marzo se pronunció en el mismo sentido la primer ministra de Escocia, Nicola Sturgeon: «En una época en la que las mujeres no tenían autorizado ni siquiera testificar ante los tribunales fueron acusadas y matadas porque eran pobres, diferentes, vulnerables y en muchos casos simplemente porque eran mujeres». El enorme feminicidio cometido contra las llamadas brujas es uno más del largo catálogo de violencias e injusticias perpetradas por los seres humanos tantas veces en el altar de los más grandes ideales (Dios, la verdadera fe, la patria, la revolución, la sociedad sin clases, la civilización occidental, la igualdad, el progreso, la libertad de comercio o la riqueza de las naciones...). Las crueldades de la Historia nos deben escarmentar del exceso de confianza en nuestras propias verdades cuando esas verdades nos invitan al odio, a la violencia y al homicidio, supuestamente legal o descarnadamente ilegal.

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