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In quarentenam. 1


Querido José Luis, 


Yo no tengo televisión en casa hace 8 años por lo menos, en realidad dejé de verla desde que quitaron LA CLAVE  pero las series de las que te hablo son CINE con mayúscula. 

Que conste que mi interés por las series es limitado y selectivo: la primera serie que vi, en CD, en mi ordenador, hace tiempo fue Retorno a Brideshead, donde se relatan las peripecias de una familia católico-romana y aristocrática inglesa, basada en la novela del mismo título del gran novelista inglés, ultracatólico Evelyn Waugh, Conmovedora. Pero desde entonces no vi ninguna otra hasta que hace un año en casa de mi hija en Barcelona,  me topé con CHERNOBIL (HBO) y me fascinó. Es una historia shakesperiana, una catástrofe que puso de manifiesto el fracaso no solo político sino también tecnológico del totalitarismo soviético, y el peligro de la tecnología humana que puede alterar las estructuras más íntimas de la materia. Es un documento histórico, novelado, pero realísimo. Te la recomiendo vivamente. 

 Breaking Bad, una historia, distinta, personal, íntima, llena de humanidad, con lo que eso significa  de coraje y cobardía, de sabiduría y estupidez. CINE a lo grande. 

No he visto más series porque ninguna de las que he tanteado está a la altura, pero seguro que en el futuro habrá otras que merezcan la pena.


Sobre que sean series, no le veo problema, de hecho yo las veo seguidas, de un tirón, no seriadas, y por otro lado las grandes novelas del XIX fueron muchas de ellas publicadas en folletines periodísticos, (Balzac, Hugo, Dickens...) en series, y  eran magnífica literatura.


No he disfrutado tanto desde que vi en la TV la serie Yo, Claudio.   Breaking Bad la he visto en este período de cuarentena, en otras circunstancias no habría tenido tiempo: pero esas DOS series son MAGNIFICAS: Chernobil y Breaking Bad. 

Es cierto que se hace mucho cine y claro no todo es de gran calidad—en otras esferas del arte pasa lo mismo—,  pero hay películas buenas, claro hay que informarse un poco  para no marrar el tiro.  Sobre la ceremonia de los Goya, que con buen criterio criticas,  lo mejor que se puede decir es que básicamente es un truño, lo mismo que los Oscars, o los Cesar y todas las entregas de premio; es cosa gremial sin interés para los que no somos del gremio. 

Dices que los medios de comunicación, incluyendo y sobre todo el cine, están en manos de la izquierda retroseudoprogresista, tendenciosa, vulgar y con finalidades totalitarias, no sé muy bien a qué te refieres pero no creo que EL MUNDO, el ABC, OKDIARIO, LA COPE, ES.RADIO, ONDA CERO ... —que son mayoría en los medios— cuadren con esas etiquetas,  tampoco lo veo en relación con las grandes productoras de Cine:  Warner Bros, Walt Disney Pictures, 20th Century Fox, Universal Pictures..., 



No lo veo, la verdad. Salvo que compartas la terminología  del bueno de José Manuel de Prada y su carlismo resucitado,  —que pretende enmendar la historia del Mundo desde el Tratado de Westfalia,  de 1648—, a quien le escucho con gusto en Julia en la Onda, y que tiene gracejo, pero que no me puedo tomar en serio. 



Valoras en el cine "lo agradable de ver, con buenos diálogos y con personajes atractivos o al menos no repulsivos"  está bien lo agradable, pero creo que la belleza de las grandes tragedias no tiene miedo a lo terrible ni a lo desagradable: Macbeth, Hamlet, Romeo y Julieta, El Mercader de Venecia, La Tormenta, o nuestro Lope o Calderón..., pasiones que se manifiestan en asesinatos, celos, odios y codicias, adulterios, incestos..., lo mismo sucede con los Grandes Relatos de la Antigüedad: La Odisea o la Ilíada, llenas de traiciones, miserias, engaños, pero también de coraje y entusiasmo... No digamos nada de las pasiones de nuestra Historia Sagrada que comienza con un fratricidio, culmina con una crucifixión y termina con un Apocalipsis. En fin creo que lo agradable puede ser bonito, pero la tragedia puede ser sublime.


¿No te gustan las películas de Guerra? A mí ME encantan . Todas, aunque tengo favoritas: El puente sobre el río Kwai (David Lean, 1957), Patton (Franklin J. Schaffner, 1970) Un puente lejano (Richard Attenborough, 1977), El submarino (Das Boot) (Wolfgang Petersen, 1981), Ran (Akira Kurosawa, 1985) La chaqueta metálica (Stanley Kubrick, 1987) Salvar al soldado Ryan (Steven Spielberg, 1998),  y la que más Enemigo a las puertas (Jean-Jacques Annaud, 2001)...

 Creo que rebajas el  valor de la palabra "totalitarismo"...., creo que Mussolini y Carl Schmitt inventores del Estado Total no aprobarían ese uso de su terminología. ( Ni Stalin, Mao, Hitler, Lenin)

 Lo que vivimos es más bien una sociedad abierta donde —como no puede ser de otro modo—, hay siempre una conflictiva dialéctica (la vida es conflicto)— muy orteguiana por otro lado— entre  diferentes élites y diferentes masas, con sus pecados de vulgaridad y parcialidad, pero donde  con un poco de coraje civil puedes vivir una vida libre y hacer tus propias elecciones por muy minoritarias que estas sean. 

Tienes todo el derecho del mundo a vivir  de espaldas a la realidad si ésta te produce asco o pesimismo, —muchos lo han hecho: Schopenhauer, Cioran, Søren Kierkegaard, Borges, —  yo también creo que "la realidad" está sobrevalorada, ya sabemos que la vida siempre ha sido —y es— un valle de lágrimas, pero en ese terreno de las lágrimas, contando con los vaivenes de la historia y  haciendo digamos una "media" de pros y contras, creo que todo tiempo pasado fue peor, salvo por el hecho estrictamente personal de que fuimos más jóvenes. 

Un abrazo y cuidaos del coronavirus. 


©2018 por Javier Otaola.