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Garaicoechea, corsario de Su Majestad.






Este verano he recalado —Airbnb mediante— en la denominada casa de Garaicoechea, en Calle de la Libertad nº 9 y he disfrutado de los encantos que atraen a tantas familias vascas y navarras a Cádiz: simpatía, playas, pescaito frito y un calor aliviado por los vientos del Atlántico.

La apasionante vida de Pedro de Garaicoechea y Ursúa, me ha incitado a una primera investigación: oriundo de Lesaka (Navarra) su familia formó parte de los muchos navarros que se involucraron en la Administración militar y civil de la Monarquía borbónica durante el siglo XVIII: teniente de la armada, marino y armador participó en las luchas corsarias del Caribe contra ingleses y holandeses durante los años de la Guerra de la Oreja de Jenkins iniciada por el belicismo del partido Tory que confiaba en la potencia de la Royal Navy para hacerse con los territorios americanos de la Corona española, supuestamente debilitada tras la larga guerra de Sucesión.

Juan de Garaicoechea, tío de nuestro personaje fue almirante en 1696-1697 del Galeón de Manila llamado Nao de China o Galeón de Acapulco, nombre con el que se conoce a una serie de naves que cruzaban el océano Pacífico una o dos veces por año entre Manila (Filipinas) y los puertos de Nueva España en América.

Pedro Garaicoechea y Ursúa participó en servicios de escolta a la Flota Real del Atlántico, acciones militares y de guardacostas en la la Guerra del Asiento (1739 a 1748), declarada por Gran Bretaña contra España.

En esa guerra se enmarcó la llamada batalla de la Habana que tuvo lugar frente a esa ciudad caribeña el 12 de octubre de 1748 cuando el contralmirante británico Charles Knowless interceptó la Flota española comandada por los Almirantes de Reggio y Benito de Spínola, bajo cuyas órdenes navegaba Garaicoechea. Los poéticos nombres de los navíos de línea españoles responden al gusto de la época: el Invencible, el navío insignia y los navíos Conquistador, África, Dragón, Nueva España y Real Familia, y la fragata de apoyo la Galga, capitaneada por Garaicoechea.




Ninguna de las dos armadas pudo destruir a la otra pero el balance fue a la postre favorable para los españoles ya que la Real Flota llegó a su destino y los británicos tuvieron que retirarse a Jamaica.

En la definitiva y final batalla de esa guerra —la que tuvo lugar en Cartagena de Indias—jugó un papel decisivo Blas de Lezo, que con su corajuda e inteligente defensa de la ciudad, derrotó el 12 de octubre de 1741 al Almirante Vernon que comandaba una soberbia flota de 180 navíos y unos 28.000 infantes, organizada con la manifiesta intención de infringir una derrota histórica a la presencia española en América.










El entusiasmo guerrero de los ingleses en esas fechas dio lugar a la composición de una bonita canción patriótica, Rule, Britannia¡, en la que se proclama con patriótico orgullo que Gran Bretaña está destinada a gobernar los Mares y que los británico nunca serán esclavos: lo que no impidió que la Royal Navy sufriera una humillante e inesperada derrota a manos de los españoles después de un largo y feroz asedio de Cartagena y su bahía. Iban tan sobrados los británicos que su Gobierno acuñó medallas conmemorativas de la presunta “victoria” de Cartagena: “presumida” victoria, que nunca sucedió.


Los Archivos de la Armada española dan cuenta de que durante la Guerra del Asiento, Pedro de Garaicoechea, al mando de la fragata La Galga de la que fue capitán y armador y del paquebote corsario El Diligente, abordó con patente de Corso, dieciséis navíos ingleses y dos holandeses.




Vuelto del Caribe, en 1765, Garaicoechea levantó su casa en el corazón de la vieja ciudad de Cádiz, con la característica planta de vivienda de Cargador a Indias y dio su nombre no sólo a la casa sino también a la calle colindante y al Arco por el que se accede desde el Campo del Sur a la Plaza de la Libertad (Calle y Arco de Garaicoechea).


En 1766, fecha del famoso Motín de Esquilache—, Garaicoechea, ya retirado de su carrera corsaria aparece avecindado en su casa de Cádiz, con empleo de teniente de la Armada.


Viudo de Catalina Mogaguren, casó en segundas nupcias, con Micaela Herrera Dávila, tuvo tres hijos: Rafael, José y Feliciana. Los tres vástagos tuvieron un papel activo en la defensa de la ciudad cuando la Francesada en 1812, llegando a ser su hijo José de Garaicoechea regidor de Cádiz…, pero esa ya es otra historia.


Javier Otaola. Escritor y miembro de número de la Real Sociedad Bascongada de Amigos del País.

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