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El arte de conversar, por Javier Otaola

Actualizado: 1 de oct de 2019




La buena vida está hecha de grandes conversaciones. Conversar no es algo a lo que nos podemos prestar sin reflexión. No todo intercambio de frases es en realidad una conversación, pueden ser una disputa, una burla, un sarcasmo, una invectiva, un sermón...


No es obvio, aunque lo pueda parecer, conversar empieza por escuchar, prestar antención, y escuchar no es una habilidad innata en nosotros, necesita entrenamiento. Requiere interés por lo que el otro puede decir, conciencia de la insuficiencia de nuestro punto de vista, sentido del ritmo para distinguir y respetar los turnos, paciencia y voluntad. Una conversación no pueden ser simplemente varios monólogos sucesivos, se trata de "apalabrar" un discurso común y unas intervenciones deben hilarse con otras para "versar" de manera efectiva sobre el mismo tema.


Los interlocutores, en cada caso, tenemos que compartir la clase de conversación en la que vamos a participar para concordar, aunque sea intuitivamente, en los términos de la misma: el espacio, el tiempo que le vamos a dedicar y el propósito que pretendemos alcanzar.

Luego están lo que los expertos llaman la pragmática de la conversación -el principio cooperativo de Grice -que se expresa en una serie de máximas que definen una buena conversación


Máxima de Cantidad, decir todo lo que preciso para hacernos comprender pero no decir más de lo preciso para no confundir o distraer la atención de nuestros interlocutores. Decir más de lo que hace falta para explicarse es casi peor que no decir todo lo necesario.


Máxima de Cualidad (o calidad), seamos veraces al conversar, no presentemos como cierto lo que sabemos que es presunto, ni demos por sabido lo que solo sospechamos, identifiquemos la cualidad de lo que decimos. No digas nada que sepas que es falso ni presentes como seguro y verdadero aquello de lo que no tengas pruebas o referencias fiables.


Máxima de Relación (o relevancia) No te vayas por las ramas ni divagues, vete al grano. No hables solo por el placer de escucharte. El tiempo en una buena conversación es precioso.


Máxima de Modalidad (o manera Evita la oscuridad. Evita la ambigüedad. Sé preciso. Sé ordenado.


Eres responsable de lo que dices pero en cierto modo también de lo que pueden entender los que te escuchan, estáte atento a los equívocos y a las malas interpretaciones que se pueden producir. Recuerda que muchas discusiones versan simplmente sobre el significado de algunas palabras. No des por sentado que todos los interlocutores van a entender todas las palabras de la misma manera. Compruébalo.


No solo importa la sintáctica,también las emociones cuentan. El tono y la emocionalidad de la conversación son decisivas; sé asertivo, es decir trata de colocarte en el justo medio: evita la agresividad por un lado y por otro la pasividad. La primerar hiere y bloquea la comunicación y la segunda aburre y disipa el interés en conversar. Di lo que piensas de una manera asertiva. Evita los sarcasmos: no valen como argumentos y enturbian la relación conversacional. No pongas cara de "chúpate esa".


Si se producen silencios aprovecha para invitar a hablar a tus interlocutores. Sé sensible al lenguaje corporal.


Al final de la conversación, es una buena idea hacer un pequeño resumen en voz alta de las conclusiones que no tienen por qué significar acuerdos pero al menos pueden servir para definir cuales son nuestros desacuerdos.


Una buena conversación no es un combate sino un ejercicio de cooperación entre varios para llegar a una verdad apalabrada o al menos a un mejor entendimiento de sus diferencias.


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