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El coronavirus a las puertas.

Actualizado: mar 29





La pandemia del coronavirus ha irrumpido en nuestras vidas trastocando esa confortable situación que damos por supuesta, como privilegiados ciudadanos del Occidente Europeo, seguros de estar del lado bueno de la Historia, —por lo menos el menos malo— entretenidos en el curso de nuestras tareas cotidianas y rutinas personales.


La noche del viernes 6 de marzo tuvimos Cena del Club de los Iguales en Madrid, con el poeta y escritor Luis Antonio de Villena

,hablamos de su último libro de memorias Las caídas de Alejandría, y de su visión del momento cultural, social y político que vivimos, estuvo —como suele—, brillante, divertido, a veces melancólico contemplando el momento que nos toca vivir, generoso y libre.

El resto del finde lo pasamos en compañia de nuestras buenas y queridas amigas A. y ML, y hubo Museos, paseos y chispeantes conversaciones; viajábamos de vuelta cuando cuando se oían los primeros ecos de la Manifestación Feminista de Madrid —a la que no acudimos, la verdad, por falta de motivación; pero también falta de tiempo y por precaución, desde hacía varios días se hablaba de evitar las aglomeraciones.


Volviendo en coche hacia Vitoria, cuando avistábamos el perfil de la sierra de la Cabrera mi mujer recibió una llamada telefónica de Osakidetza en la que le comunicaban que dos de las pacientes que había atendido el viernes día 6, sometidas al test del coronavirus habían dado resultado positivo: estaban infectadas: ¿Las auscultastes con mascarilla? ¿Qué tipo de mascarilla? ¿Mascarilla quirurgica? ¿Llevabas guantes? ¿Cuanto tiempo estuviste con cada una de ellas? .


Después de ese pequeño interrogatorio le indicaron que —probablemente— no estaba infectada o sea que tendría que ir a trabajar al Centro de Salud como siempre; de acuerdo con el protocolo establecido si tuviera algún síntoma se sometería al test de comprobación.De momento bastaba con que se observara la temperatura y los síntomas.


Continuamos el viaje bromeando con el asunto, intentando disipar todo alarmismo. Mi mujer en esto es una médico de una pieza y asume los avatares de la salud y la enfermedad con un aplomo digno de un Mariscal napoléonico. Yo, solo llego a brigadier. Vitoria junto con Madrid está en el epicentro de la infección en España.


Como podría resultar —aunque no era previsible—que a pesar de todo mi mujer podría estar infectada convinimos dormir separados, con baños también separados. Había algo divertido en romper con la rutina de la alcoba matrimonial y volver al sofá como en mis tiempos bohemios de vino y rosas, escribir en mi tablet y leer hasta tarde en la noche. A la mañana siguiente sería el minuto heroico para levantarse., pero eso es otra historia.


Nuestras hijas viven fuera o sea que estamos solos en nuestro domicilio y podemos repartirnos los espacios sin grandes problemas. Todo por simple precaución, convencidos de estar limpios de todo virus. Pero la precaución no cuesta nada. Me toca dormir en mi sofá preferido, en el cuarto de estar, bajo la mirada benévola de las fotografías de mis hijas, mis padres, y algunos filósofos y escritores predilectos que constituyen mis lares y penates. Duermo, siempre, como un tronco.


El lunes día 9 de marzo 2020 avisé a mis amigos con los que hace años me vengo reuniendo semanalmente en mi casa — nuestro taller de escritura— para provocarnos mutuamente a escribir, para leernos nuestros textos, para improvisar, beber unos vasos de vino y hablar de escritores, de libros y de literatura. Les dije que por precaución, sin más explicaciones, suspendíamos nuestros próximos encuentros —si por maldita casualidad estaba infectado, podía transmitir el virus a mis amigas y amigos—, quise compensar esa interrupción con algunos materiales enviados por email vg: mis habituales INCIPIT que no son sino provocaciones textuales: un INICIO de algo, de un diálogo, de una descripción, un párrafo, un microcuento, un fragmento...., mandé también algunas fotografías que pueden sugerir una "acción narrativa" detenida en un momento, o quizá dar la idea para un título , para una digresión literaria..., algunos cuentos escogidos...


Las redes sociales burbujean de opiniones mas o menos infundadas, de comentarios jocosos —con poca gracia en general— , bulos, exageraciones..., y también se pueden encontrar algunas valiosas informaciones aplastadas por el ruido mediático. La clave está, a mi juicio, en sobrevolar todo con ojo crítico, no enredarse con nadie, y atender sólo a los pocos que realmente tienen algo que decir.


La semana de trabajo ha pasado velozmente, delante de mi ordenador, "sacando papel", comiendo solo, encerrado en mi celda oficinesca en el Gobierno Vasco. El miércoles tuve Junta de Acreedores, que un par de horas después de dime y diretes terminó suspendida por falta de acuerdo —y cuestiones pendientes— hasta el mes de mayo. Todavía el Palacio de Justicia de Bilbao bullía de abogados, funcionarios y justiciables, ajeno a cualquier virus que no fueran el paralogismo argumental, la temeridad procesal y otros vicios de forma. y fondo.


Italia — que es adelantada en esta lucha— iba anunciando medidas de intervención sanitaria cada vez más drásticas.


El primer ministro británico Boris Johnson, acompañado de dos de sus expertos médicos de referencia, ha comparecido en la BBC para declarar que su Gobierno ha optado por no tomar medidas de contención extraordinarias para que se produzca de manera programada una "inmunidad colectiva— “build up some kind of herd immunity"— una gran infección si se produce paulatinamente puede ser gestionable y así evitar tomar medidas de contención drástica en este momento. Al mismo tiempo ha reconocido que esa opción puede provocar una mortandad entre la población de riesgo para la que habrá que prepararse emocionalmente. En definitiva ha venido a reconocer, en contra de lo que han hecho los gobiernos de China, Corea, Italia o España que se considera impotente para contener la infección y que opta por proteger los intereses económicos a corto y medio plazo. Una decisión muy arriesgada y controvertible. De alguna manera esa ha sido también la opción de Donald Trump.


El día 14, sábado, el Presidente del Gobierno —la opción contraria a Boris Johnson—, ha comparecido para anunciar la publicación del Real Decreto que declara el Estado de Alarma previsto en el artículo 116.2 de la Constitución, comprometiendo a los poderes del Estado en la implementación de una serie de medidas que restringen por razones de salud pública nuestra capacidad de movimiento para garantizar la contención de la infección en el plazo más breve posible y con el menor número de infectados.


La medida con mayor afección sobre nuestra libertad de movimientos dice:


Artículo 7. Limitación de la libertad de circulación de las personas.

1. Durante la vigencia del estado de alarma las personas únicamente podrán circular por las vías de uso público para la realización de las siguientes actividades: a) Adquisición de alimentos, productos farmacéuticos y de primera necesidad. b) Asistencia a centros, servicios y establecimientos sanitarios. c) Desplazamiento al lugar de trabajo para efectuar su prestación laboral, profesional o empresarial. d) Retorno al lugar de residencia habitual. e) Asistencia y cuidado a mayores, menores, dependientes, personas con discapacidad o personas especialmente vulnerables. f) Desplazamiento a entidades financieras y de seguros. g) Por causa de fuerza mayor o situación de necesidad. h) Cualquier otra actividad de análoga naturaleza que habrá de hacerse individualmente, salvo que se acompañe a personas con discapacidad o por otra causa justificada.

2. Igualmente, se permitirá la circulación de vehículos particulares por las vías de uso público para la realización de las actividades referidas en el apartado anterior o para el repostaje en gasolineras o estaciones de servicio.

3. En todo caso, en cualquier desplazamiento deberán respetarse las recomendaciones y obligaciones dictadas por las autoridades sanitarias.

4. El Ministro del Interior podrá acordar el cierre a la circulación de carreteras o tramos de ellas por razones de salud pública, seguridad o fluidez del tráfico o la restricción en ellas del acceso de determinados vehículos por los mismos motivos. Cuando las medidas a las que se refieren los párrafos anteriores se adopten de oficio se informará previamente a las administraciones autonómicas que ejercen competencias de ejecución de la legislación del Estado en materia de tráfico, circulación de vehículos y seguridad vial. Las autoridades estatales, autonómicas y locales competentes en materia de tráfico, circulación de vehículos y seguridad vial garantizarán la divulgación entre la población de las medidas que puedan afectar al tráfico rodado.


La cosa va en serio.


Será interesante ver cómo evoluciona la pandemia en las próximas semanas y meses. El 2020 va a ser —es ya— el año del coronavirus, estamos viviendo una amenaza global que no tiene parangón en nuestra memoria generacional; lo que está sucediendo va a cambiar algunos conceptos y consensos de la Globalización que dábamos por establecidos y tendrá consecuencias en el ámbito de la economía pero también en el pensamiento político, y en la percepción de nosotros mismos. Y en última instancia, para bien.


“El miedo es natural en el prudente, y el saberlo vencer es ser valiente.”

ALONSO DE ERCILLA Y ZÚÑIGA (Bermeo)
















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