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Teología política: Arabia e Irán, por Javier Otaola





Un acuerdo de rango global se ha producido recientemente (10.3.23) , con la reanudación y normalización de relaciones diplomáticas, rotas desde hace siete años, ese acuerdo apadrinado por China, entre Arabia Saudí e Irán, dos de los grandes productores de petróleo del mundo que representan a su vez las dos grandes versiones del islam, de un islam, entendido no sólo como una fe personal sino como un proyecto religioso-político universal que cuenta con un enorme peso geoestratégico en la zona. Se trata de un acercamiento inesperado entre Arabia Saudí e Irán que viene en auxilio de los Ayatolás en un momento de rebelión interna causado por la violencia contra las mujeres y los crímenes de la llamada Policía moral. Arabia Saudí e Irán inician una nueva época de colaboración económica y política, que puede afectar a la acallada guerra del Yemen y a los conflictos sectarios que se han extendido a Siria, Irak y Líbano, pero tan significativo como el acuerdo mismo, es el hecho de que la República Popular de China haya sido la promotora y agente de ese acuerdo, lo que pone de manifiesto el rango de superpotencia global que China juega cada vez más y la necesidad de contar con ella por parte de los demás actores de la gobernanza global. Y esto sucede además en un momento crítico en el que China se ha colocado, por ahora, del lado de Rusia en la guerra de Ucrania.

Arabia saudí, como guardiana de la Ciudad Santa de la Meca, tiene un papel preponderante en el mundo islámico y representa además a la corriente mayoritaria en el islam, los suníes que pueden ser entre el 86% y el 90% de los creyentes musulmanes se ven a sí mismos como la rama más tradicional y ortodoxa, de hecho, la palabra suní, o sunita, proviene de la expresión "Ahl al-Sunna”: o sea la gente de la tradición. Los chiitas, mayoría en Irán, son una versión mesiánica del islam que literalmente se denominan "Shiat Ali" o sea el partido de Alí. La versión chiita del credo islámico, tiene algunas diferencias que le dotan de un perfil particular, al dogma principal del islam "No hay otro Dios que Alá, Mahoma es el mensajero de Dios," los chiíes añaden que "Alí es el Wali (custodio o enviado) de Dios", que implica el reconocimiento de una herencia de autoridad moral y política que se articula en un imanato como liderazgo infalible de la fe (Ismah). Ese concepto de infalibilidad o "libertad otorgada por Dios sobre el error y el pecado" en el chiismo, justifica el poder político de un Ayatolá como Líder Supremo de la República Islámica. Sea como fuere y a pesar de las rivalidades religiosas y teológicas que oponen a Irán y Arabia Saudí, y las tensiones del tablero político en la zona del Golfo Pérsico y el eterno conflicto árabe-israelí, China ha logrado un éxito diplomático que puede llegar a tener implicaciones en el plan nuclear de Irán, y también en el final de la guerra del Yemen en el que Arabia e Irán están comprometidas, lo que abre un nuevo estilo de política internacional en la región que se independiza de la tutela de Occidente. La Agencia de Prensa Saudí, Noor, confirma una nueva época de respeto mutuo entre los dos Estados, que se oponen teológicamente, y la reactivación del Acuerdo de cooperación en materias de Seguridad que firmaron en 2011. El acuerdo debilita el esfuerzo de USA por aislar a Irán con sanciones económicas ya que augura futuras inversiones de los saudíes en Irán. Otra posible y lamentable consecuencia de este acuerdo puede ser el cierre del Canal saudí de TV satélite Irán International, con sede en Londres, que ha dado apoyo y cobertura informativa a las múltiples protestas desatadas en Irán con motivo de las violencias sufridas por mujeres a manos de la denominada Policía Moral del régimen de los Ayatolás.






China surge después de este Acuerdo como una gran potencia diplomática como se deduce de las palabras del ministro de Exteriores saudí en Londres, el Príncipe Faisal Bin Farhan al-Saud: “China es nuestro mayor socio comercial y es el mayor socio comercial de muchos otros países. .../... Lo hemos dicho y lo seguiremos diciendo, siempre, velaremos por nuestros intereses, y lo haremos tanto en el Oeste como en el Este". Arabia Saudí espera que con este acuerdo con Irán detendrá los drones y ataques con misiles desde Yemen dirigidos contra el Reino Saudí. Se supone que este nuevo acuerdo de los saudíes con Irán no modificará la posición de los árabes en relación con el conflicto palestino, donde la Monarquía árabe mantiene un papel ambiguo, con seguridad este movimiento inesperado, con la intervención de China preocupará en Israel que viene luchando desde siempre por el aislamiento de su archienemigo Irán. El antiguo primer ministro judío Neftalí Bennett, ha definido este acercamiento entre la Corona Saudí y la República Islámica de Irán como "un serio y peligroso" desarrollo de los acontecimientos y un “fatal golpe al esfuerzo por crear una alianza regional contra la República Islámica". De hecho, Arabia Saudí ha rechazado unirse a los Acuerdos de Abraham para normalizar las relaciones entre Israel y los Estados Árabes. Javier Otaola



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