Blog taola

Ladrones de nuestra atención


Ladrones de nuestra atención.



José Manuel Caballero Bonald tituló su antología poética con el verso: Somos el tiempo que nos queda. No se puede decir de una forma más dramática que, de todas las cosas que poseemos, la más valiosa es el tiempo. El tiempo está directamente relacionado con el valor que concedemos a aquello a lo que prestamos atención.



No es casualidad que utilicemos el verbo “prestar” para referirnos al uso que hacemos de nuestra atención. Los ingleses lo dicen aún más crudamente: “pay atention” : pagar con nuestra atención. También dicen “Time is money”. El tiempo es oro.

Prestar atención es entregar nuestra atención a algo o alguien durante un “tiempo” determinado. La vida, nuestra existencia, se consume “prestando” nuestro tiempo— en porciones variable, a todas aquellas cosas, personas, intereses, tareas a las que nos dedicamos. En nuestro idioma hacer un regalo, o ser considerado con alguien se define como tener una atención, ser una persona atenta. Napoleón I Emperador de los franceses que vivió solamente 51 años, en ese tiempo hizo muchísimas cosas, no todas buenas, mantuvo una administración de su atención y de su tiempo exigente y cuidadosa, una de sus frases favoritas para aquellos que se le acercaban a pedirle algo era precisamente: “Puedes pedirme cualquier cosa que quieras, excepto tiempo” (Napoleón).



Las personas fijamos o centramos nuestra atención, y consumimos nuestro tiempo, en aquello que nos interesa; somos conscientes de que nuestro tiempo es limitado y que no podemos malversarlo en actividades y empeños que dispersen nuestra atención sin ningún fin, ni proyecto. Y esta palabra, proyecto, nos lleva a otra de las claves que el filósofo Martin Heidegger relaciona con nuestra particular condición humana en su obra magna: “Ser y tiempo”, nuestra Esencia como seres existentes es Tiempo. Ya Ortega y Gasset en sus primeras obras (Meditaciones del Quijote 1924) apuntaba la idea, que luego el existencialismo subrayaría de manera radical, según la cual lo original de nuestra condición humana es que no estamos encerrados en una “existencia” ya hecha, sino que nuestro ser más genuino y original se nos presenta siempre como algo, pendiente, algo que se está haciendo, somos, amamos, trabajamos, descansamos, disfrutamos… siempre proyectivamente, lanzándonos hacia adelante en el tiempo. Somos seres proyectivos: amar, trabajar, vivir es algo que hacemos siempre adelantándonos unos pasos más allá del momento en que nos encontramos: soñamos e imaginamos primero, agendamos luego, y realizamos finalmente, en la medida de nuestras posibilidades. Luego nos queda rememorar con nostalgia o con alivio, lo que hemos ido haciendo. En cada uno de esos pasos gastamos y consumimos nuestro tiempo, de ahí la importancia de ser conscientes de que vivimos en una sociedad llena de reclamos —así se llaman— y trampas para nuestra atención y para nuestro tiempo.

Cuidado con los ladrones de nuestra atención. Nos roban lo que somos: tiempo.



Javier Otaola

@Javier_Otaola


15 visualizaciones0 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo