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Epifanía trumpista

Publicado en EL CORREO. 19.01.2021 La Epifanía y Trump.






Se da la simbólica coincidencia de que el asalto al Capitolio que ha querido violentar la institucionalidad republicana de los Estados Unidos, instigado por el presidente en ejercicio, Donald Trump, se produjo el día de la Epifanía. Esa hermosa palabra que significa manifestación de una realidad que está más o menos velada, cuadra perfectamente con lo sucedido, ya que por causa de esa desgraciada violencia populista (cinco muertos), se nos ha manifestado de una manera nítida la verdadera naturaleza del Trumpismo y de las fuerzas políticas e ideológicas que lo han alimentado, entre ellas —y no la menor— el llamado “evangelismo blanco”.


La historia nos ha dado muchos ejemplos de la explosiva combinación de extremismos políticos e integrismos metafísicos (religiosos y ateos): el caso del Trumpismo es uno más.

La estricta observancia, institucional y presupuestaria, de la separación del Estado y de las Iglesias, establecida por los Padres Fundadores de la Constitución Americana, no es obstáculo para que la sociedad norteamericana, individualista y religiosa, se manifieste libremente, cuajada de costumbres, expresiones, gestos y referencias bíblicas. El peligro empieza cuando se instrumentaliza por intereses políticos.


Donald Trump, que a mi juicio tiene más en común con el cruel e histriónico narcisismo de un Nerón que con la transformadora bondad de Jesús de Nazaret, no ha tenido rubor de prodigarse en gestos y proclamas “religiosas” que le han ganado la simpatía de los sectores más extremistas del evangelismo blanco.


Según publican Elizabeth Dias /Ruth Graham,especialistas del NYT en cuestiones de religión y política—, los Proud Boys, grupo violento, de extrema derecha, que ha sido el espinazo de la malhadada marcha y asalto al Capitolio de los Estados Unidos, antes de la refriega se detuvieron para arrodillarse, y oraron en el nombre de Jesús. Y clamaron al cielo para que Dios trajera "reforma y avivamiento". Dieron gracias por "la maravillosa nación en la que todos hemos sido bendecidos" y siguiendo el discurso electoral de Trump pidieron a Dios la restauración de su "sistema de valores" y el valor y la fuerza para representar al mismo Dios (¡) y a la genuina cultura americana que a su juicio está siendo marginada por los Demócratas. Y, como colofón, invocaron la protección divina para la sedición que iban a protagonizar.


Entre la masa de asaltantes no había sólo símbolos religiosos, había también cientos de banderas norteamericanas( América contra América) , enhiestas como lanzas, y se entremezclaban pancartas con alusiones a las teorías de la conspiración de QAnon, también banderas confederadas, explícitamente racistas y camisetas antisemitas.


Es cierto que algunos líderes evangélicos que han apoyado a Trump se han distanciado del asalto; entre ellos Robert Jeffress, pastor de First Baptist Dallas, que ha declarado que el asedio al Capitolio "no tiene absolutamente nada que ver con el cristianismo" ; pero parece obvio que las críticas a Trump, desde los sectores evangelistas, llegan demasiado para, a estas alturas, tratar de separar la cultura cristiana conservadora blanca que ha empujado a Trump al poder, de la violencia del día seis de enero en Washington. Desde luego que Trump no tiene nada que ver con el cristianismo ideal de las Bienaventuranzas, pero parece que sí tiene que ver con cierto “cristianismo-realmente-existente”.


Los Evangélicos blancos no están solos en esta especie de Cruzada político-religiosa, resulta que el Cardenal Viganó, que fuera Nuncio del Vaticano en los Estados Unidos —y ahora acérrimo enemigo del Papa Francisco— ha escrito dos cartas a Donald Trump, la última de ellas precisamente el día 25 de octubre, 2020, Solemnidad de Cristo Rey, —Cartas publicadas en diversas WEB y que no han sido desmentidas por el interesado— en la que hace uso de un tremendo lenguaje apocalíptico para apoyar la campaña presidencial de Trump: “… este momento histórico ve las fuerzas del Mal alineadas en una batalla sin cuartel contra las fuerzas del Bien; las fuerzas del Mal que aparecen poderosas y organizadas mientras se oponen a los hijos de la Luz, quienes están desorientados y desorganizados, abandonados por sus líderes temporales y espirituales (sic) .”


Desde luego, nos está tocando vivir tiempos extraños, el Mundo se encuentra amenazado globalmente por la pandemia, —que todavía tardaremos en vencer—; el Dragón chino ha despertado y ensaya un modelo político-económico que reinventa a gran escala una especie de franquismo (dictadura política nacionalista y mercado capitalista)…, además, los Estados Unidos de América, el Hegemón indiscutible desde el final de la II Guerra Mundial, sufre en este momento una crisis institucional provocada por un personaje político que parece extraído de los Simpsons.

Que Dios nos ampare. ▪



Javier Otaola. Escritor y abogado.



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